El munícipe por antonomasia de Sant Cugat, Lluís Recoder, tiene el sueño de que todos los sancugatencos, nativos o de adopción, vayamos en bici a comprar el pan o adonde se tercie, y le vino pintiparado el famoso plan E del estado español (que es como llaman a España para no mancharse la lengua) para hacer una obra aquí cerca de casa y llenar todo el Colomer, que es mi barrio, de carriles bici que no usa nadie… a veces algún peatón, y para de contar. Para que luzca, nos ha instado a los vecinos a meternos el coche donde nos quepa a la hora de aparcar, porque ahí ya no se puede estacionar. Llegar a mi casa en coche es como jugar a las sillas musicales, porque sólo se puede aparcar en un lado de la calle (esto tiene lógica, porque antes no cabía un coche de bomberos, y en caso de emergencia, nos íbamos a reír) y no hay tantas calles cercanas donde dejarlo.
Ya he dicho que me estoy volviendo una cascarrabias, y me había quedado con las ganas de decirle algo al señor alcalde. La ocasión la pintaron calva cuando, en la web del municipio vi que tenían un buzón directo con el alcalde, y me puse a la tarea, en plan borde (es el mail original, con error de concordancia incluido):
Ya sé que quiere hacer una ciudad verde y todo aquello, pero se ha dedicado a poner carriles bici en el Colomer sin hacer un análisis previos de uso, en plan lamarquista como si la función creara el órgano; se ha cargado muchas plazas de aparcamiento, olvidando que los que vamos en coche también votamos. Y ya que se pone tan ecologista, olvida que los peatones tampoco contaminan, y las aceras de la zona de la escuela de arquitectura son un sueño que Martin Luther King Jr no habría concebido.
No contaba con respuesta, aunque en seguida me escribieron un formulario del ayuntamiento diciendo que el alcalde (o un subalterno, pensé yo) me contestaría personalmente. Pero ayer se conoce que la administración en pleno estaba de enhorabuena conmigo, y recibí el mail del que tanto dudaba. Os lo traduzco poniendo en cursiva mis comentarios a sus obviedades:
Estimada señora XXX:
El carril bicicleta realizado en la avenida del carril sirve de nexo de unión de todo el tramo de carril bicicleta, uniendo los sectores de Lluís Companys-Rotonda Martorell con la calle Pere Serra. Su función es dar continuidad a toda la red de bicicleta de nuestro municipio. (NOTA: por esos carriles bici tampoco es que pase el tour de Francia, pero bueno…)
El espacio de la vida pública es un bien limitado. Es cierto que, al potenciar este modo de transporte, la bicicleta (por si no me había quedado claro), puede ir en contra, como en este caso, con el aparcamiento público de coches en la vía pública.
Efectivamente, Sant Cugat ha apostado por una ciudad que busca modos de transporte más sostenibles, tales como la bicicleta o ir a pie (de las aceras no pone nada, por mucho “a pie” que diga), y esto a veces puede ir en detrimento de otros modos de transporte más contaminantes (Subtexto: es usted una guarra contaminante, no como yo, que soy un ecologista guay) o de aparcamiento utilizando el espacio público.
Esto no ha sido fruto de la improvisación, sino de la voluntad de este ayuntamiento de favorecer estos modos de transporte menos contaminantes y por el momento menos favorecidos.
Cordialmente,
Lluís Recoder
Seguramente, con el Plan E le vino Dios a ver porque, en efecto, de improvisado nada: soñaba con esta obra hace lustros. Puestos a contarme perogrulladas, podía haberme dicho que si en una manzana no hay edificios que paguen IBI, no arregla las aceras ni pone farolas para que otros vecinos que sí pagan el citado impuesto puedan pasear por ahí sin abrirse la crisma en un momento dado, lo que también es una perogrullada, pero no queda tan bien decirla. O que en Can Sant Joan (área empresarial de Santcu) no ilumina las calles por no sé qué contencioso económico con las empresas (un pago adicional al IBI, o algo así). Pero esa información se la guarda para sí y al mundo le vende la moto de ciudad verde, cuando el tío permanece ciego al hecho de que la gente le pisa que da gusto a la verde ciudad de Sant Cugat del Vallès.
Efectivamente, tanto el munícipe por antonomasia como yo nos hemos quedado como estábamos: él, tan contento, y yo insatisfecha con su gestión. El único consuelo que me queda es que, a pesar de todas las obras que ha hecho (limitadas en el tiempo y el espacio) no le llega ni a la suela del zapato a Ruiz Faraón.
