Feminismos y feminismas

Nunca me he considerado una feminista radical, acaso porque creo más en la paridad que en la supremacía de uno de los dos géneros. Al hilo del pensamiento posmoderno, veo que se ha creado una concepción del mundo (un constructo en toda regla) donde el antagonismo es piedra angular, lo cual en ocasiones da lugar a ciertos alejamientos de la realidad. En mi opinión, faltan algunos pasos (o muchos) para lograr esa paridad; según cuentan, en un congreso mundial de mujeres estaban unas cuantas mujeres preclaras destilando sus problemas, hasta que apareció una mujer boliviana y contó los suyos, sonrojando o haciendo palidecer a las sesudas occidentales. Porque las mujeres del “primer mundo”, “occidentales”, etc tenemos problemas distintos -y menos graves en la mayoría de los casos- que en el tercero, y no sé si nos centramos más en los nuestros -principalmente disertando- que en los de nuestras congéneres.

A las mujeres del primer mundo, pues, nos faltan los siguientes escollos por vencer:

  • paridad salarial real (a igual trabajo, igual sueldo);
  • el aborto es un derecho; por supuesto, y como dicen en La vida de Brian, el derecho a parir es incuestionable (esto lo digo por aquella parlamentaria de Ciu que se quejaba de que la ley del aborto vulneraba su derecho a parir);
  • conciliación de la vida familiar y laboral, lo que incluye la no marginación a la hora de acceder a algunos puestos de trabajo;
  • el maltrato (en lo que, lo siento mucho, estamos involucrados hombres y mujeres, y si lo vemos como una relación de enemigos, no avanzaremos);
  • la consideración de la violación como una forma especial de maltrato; es decir, penas mayores para los violadores.

Por ejemplo, no incluyo onanismos mentales como considerar que “se devalúa lo que dice una mujer porque lo dice una mujer”; personalmente, quiero tener el mismo derecho que un hombre a decir chorradas mayúsculas, y que se me haga notar si fuera necesario; si yo lo hago notar, por qué ellos no (lo digo por el pollo montado al hilo de la conspiranoia Forcades sobre la gripe A).

En general, para todas estas reformas (no revoluciones, reformas) es necesario el concurso de hombres y mujeres, que somos quienes constituimos la sociedad.

El resto del mundo tiene problemas mucho más gordos que los nuestros. ¿Hay dudas? Ahí va eso:

  • La ablación;
  • No poderse poner lo que una quiera, porque te tienes que poner un burka o chador (sé que suena banal, pero es una forma de no disponer de tu propio cuerpo);
  • Que te traten como mercancía, tanto a la hora de meterte en una red de prostitución como a la de ser moneda de cambio (¿os acordáis de aquellas sentencias en Pakistán donde el castigo era que violaran en grupo a la hermana del reo?);
  • Dificultades para la educación elemental (la secundaria, vamos a dejarla);
  • Castigos físicos (ser quemada viva, por ejemplo) por delitos contra el honor;
  • Matrimonios infantiles;
  • La violación, que en muchos sitios no es delito;
  • El aborto, que en muchos sitios se pena, incluso en casos tremendos como violación, o en el caso de Nicaragua, aunque sea natural y parezca provocado;
  • Familias monoparentales;
  • Abortos selectivos por el sexo (¿es peor tener hijas que hijos?);
  • Sufragio femenino (hasta hace poco, inexistente en Kuwait, aliado de EEUU; no creo que TODOS los países lo contemplen, a alguno se le habrá olvidado esa pequeñez).

Me dejo muchas cosas que ahora no se me ocurren. Pero en vez de pensar lo malos que son los hombres occidentales (no es tal mi opinión), ¿no es hora de extender nuestros privilegios, aunque sigamos trabajando por lograr nuestros objetivos? La liberación de la mujer es una ventaja para toda la sociedad, ¿por qué no globalizamos también eso?

Reciclando El horno

Como muchos recordaréis, El horno de Su empezó en blogger; cuando migré a wordpress, me dio pena borrarlo, así que lo dejé macerando… hasta hoy; a instancias de una sugerencia lanzada en feisbuc, lo he reciclado, y ahora es un blog culinario; no le he cambiado el nombre, porque él llegó antes y tan horno es como éste, pero en él publicaré recetas (no sé con qué frecuencia, me he vuelto una petarda) y aquí disquisiciones mentales. Espero que os guste…

Science Papa, Cooking Mama

Por mis 35 años, San Barbas me ha regalado la Nintendo wii, por lo que ahora tengo dos ámbitos para mirar juegos. Uno que me gusta mucho en la DS (y que en la wii no tiene por qué gustarme menos) es el Cooking mama, donde tienes que hacer una serie de platos sin equivocarte, o la tal mama saca fuego por los ojos (tiene una mala hostia considerable, la gachí) y te reconviene con un “ya lo arreglaré yo”. Tanto en la wii como en la DS tiene dos partes, lo que da buena cuenta de su éxito dentro del público al que va destinado (tiene toda la pinta de ser un juego para chicas, grupo en el que, vaya por dios, me encuentro).

Al aroma de su éxito, otra compañía ha sacado el Science Papa, donde tienes que hacer experimentos de creciente dificultad. Como todavía no lo he jugado, no puedo opinar de la mala hostia que pueda tener el sujeto, que, por cierto, está inspirado en Einstein (por si alguno no se había pispado).

Al buscar las imágenes, he ojeado algún que otro blog de videojuegos, donde se señalaba el manifiesto fusil de la idea del cooking mama, sorprendidos de que la compañía de videojuegos Activision hubiera caído en tan manifiesta copia (es más probable que sea el típico juego para chicas más o menos interesadas en ciencia, aunque, como en mi caso, ese interés no vaya en principio mucho más allá de mezclar vinagre con lejía y meter luego el papel tornasol a ver el pH de la mezcla).

Cuando vi el nombre de uno y otro juego, debo confesar que me chirrió: ¿la mamá cocina y arregla el jardín (existe un gardening mama), pero no puede hacer ciencia? Hum…

Claro que la compañía es distinta (cooking mama es de Taito y science papa de Activision, como ya he dicho), y es posible que los derechos para la hacendosa mamaíta ya estuvieran pillados, pero ¿por qué esa diferenciación entre hombres y mujeres? Pensaba que se debía a algún tipo de rasgo cultural japonés, mucho más tradicional que Occidente en materia de diferenciación de géneros, pero acabo de mirarlo en la wikipedia en inglés, y oh sorpresa, es una empresa gringa, donde son bastante mirados con la corrección política. Por su parte, cooking mama sí es de origen japonés (de ahí el abusivo uso que hacen de la salsa de soja, jeje).

Una explicación posible es que la Policía del Pensamiento Políticamente Correcto no esté tan vigilante en el ámbito del videojuego, que para las feministas los videojuegos son cosas de chicos de por sí (aunque Nintendo lleva tiempo desmintiendo esto), con lo que es llover sobre mojado; o que para los pensadores posmodernos (con el oxímoron que ello conlleva) la ciencia no es sino un constructo, por lo que un videojuego sobre un constructo no es preocupante.

Afortunadamente, los días de Lisa Meitner o Ada Lovelace han pasado y hoy (aunque son las menos), una mujer puede ganar un nobel (por lo menos, porque Marie Curie tuvo dos) en una disciplina científica. Aunque estadísticamente las mujeres en ciencia son menos (mientras que hombres cocineros famosos hay unos cuantos), se están venciendo los estereotipos; y que el juego Science Papa probablemente tenga más mercado femenino que masculino será una irónica manera de demostrarlo.

¿Qué es para usted ser francés?

Sarkozy ha iniciado una campaña de la francesidad, la galicidad, el hecho diferencial de ser francés; aunque en principio dice que es para desmarcarse de la ultraderecha, como si ellos se empeñaran en ser los únicos representantes de la patria, puede haber algún uso perverso para redactar una especie de contrato para inmigrantes, solemnizar el proceso de nacionalización (conozco gente que se hizo española y esperaba un pledge of allegiance a la manera de los EEUU) o hacer una especie de test para los que se quieran nacionalizar, como en UK (o como los propios gringos, si hemos de creer lo que aparece en Los Soprano). Estuve viendo el cuestionario al que se podía acceder, y, leyéndolo, como la afrancesada que soy, me ha invadido un furor envidioso. ¡Tienen tantos motivos para fardar! A ellos les debemos chuminadas como la ilustración, el estado moderno posrevolucionario, la nouvelle cuisine, la chanson…Es en este documento donde habla de la conveniencia de someter a los extranjeros a algún tipo de contrato, tanto para vivir ahí como para nacionalizarse; de la conveniencia de que la escolarización esté dentro de los valores de la república, por ejemplo; me parece un poco redundante, se supone que la república controla los centros educativos, ¿no? Lo de hablar francés como medida de integración es un poco chorra: si no hablas francés puedes tener ciertos problemillas de integración sin que te tengas que someter a un papel (en España, cosa curiosa, pasa lo mismo con el español, salvo ciertas zonas de Mallorca o la Costa del Sol). Claro que yo soy un poco descreída de las patrias y lo que representan (será porque tengo dos, y lo que no me gusta de una lo tengo en la otra), y aunque me parece un ejercicio curioso, no deja de albergar un afán controlador.

Os dejo que veáis lo que responden los franceses de lo que es ser francés; en lo tocante a lo español, yo creo que no hay nada tan representativo como una tortilla de patatas y que haya verdaderos debates sobre si lleva cebolla o no, cómo tiene que ir la patata cortada y qué tan cuajado tiene que ir el huevo. En lo que a mí respecta, con cebolla, patata finamente cortada y huevo poco hecho. Y, no es por nada, en su tremenda simplicidad, por ahí fuera no la saben hacer igual…