Cuando hablé de Turing la primera vez, contaba que descifró el código secreto de los nazis gracias a la máquina Enigma; es lógico pensar que no estaba solo ante el peligro y que no era el único criptógrafo que trabajaba para la Gran Bretaña: el personaje del que voy a hablar hoy también trabajó en decodificación en la segunda guerra mundial, pero su vida no acabó con la guerra, y su aportación a la humanidad fue más allá.
A principios del XX, el arqueólogo británico Arthur Evans descubrió el palacio de Knossos, en Creta; parte del hallazgo lo constituían tres testimonios escritos: el disco de Ferso (de 16 centímetros, con escritura jeroglífica en espiral), una piedra escrita aún no decodificada que dio en llamar Lineal A y una segunda piedra que llamó Lineal B. En vida de Evans, ninguno de los tres testimonios fue descifrado. Como curiosidad, en 1911 nombraron a Evans Lord Minos de Creta por sus aportaciones a la arqueología. Se dice que murió de pena en 1941 cuando le informaron (erróneamente) de que los nazis habían bombardeado el palacio de Knossos.
| Michael Ventris era un arquitecto británico que durante la guerra trabajó de criptógrafo, como he anticipado antes. Como Schliemann (descubridor de Troya y Micenas), era muy aficionado a la cultura grecolatina clásica, y desde que Evans dio sus primeras charlas sobre el Lineal A y el Lineal B, se obsesionó con el tema y dedicó tiempo y dinero a su magna afición. En principio se le ocurrió que las tablas podían estar escritas en etrusco, pero lo descartó, y empezó a probar el griego clásico, haciendo su primera publicación en 1952; más tarde, con John Chadwick, especialista en lenguas clásicas, terminó de descifrarlo, y, tras derribar varios muros de escepticismo, hoy se sabe que el Lineal B no sólo se usó en Creta, sino también en Micenas, y constituyen una escritura silábica en griego antiguo. | ![]() Michael Ventris, helenista de vocación |
A veces seguir nuestros sueños, por atípicos y raros que parezcan, nos dan un sitio en la historia; debió de ser tan emocionante para el señor Ventris descifrar el Lineal B como para Champollion la piedra Rosetta unos ciento cincuenta años antes. En esta era de conocimiento especializado, por otra parte, es una delicia conocer historias así…
