Un día de tantos

Después del resacón del último post, se me han quedado algunas neuronas inoperativas, y me ha costado volver a la tecla; hoy, sin embargo, vengo con algo más ligero.

En primer lugar, decir que soy una envidiosa: cuando leo a alguien cuya prosa me gusta, me dan ganas de ser tan ágil, aunque me parezca que yo uso mejor los signos de puntuación. Pero me he quedado pensando que me gusta la gente que escribe con ligereza, como si no le costara, y encima es divertida, bla bla bla. Mi autoestima a veces está escondida cuando leo, y me la juega.

Por aquí estamos esperando las notas de fonética y latín; hoy hace dos semanas que hice el de latín y el miércoles tres que hice el de fonética, y sigo sin noticias del claustro. Huelga decir que tengo el alma en vilo; y justo ahora me estoy acordando de las cagadas que hice y me pregunto si con eso bastará, o habrá más cagadas de las que no me acuerdo y que redunden en el pago de segunda matrícula (o tercera, en el caso de la fonética). Pongo mis desvelos en el feisbuk, y mi hermano Nano, que es un crack, me responde: ¡Pero coño! Lo que tenías que hacer ya lo hiciste, por mucho que te comas la cabeza, no vas a poder cambiar nada. Relájate y disfruta. Es una orden. Tiene razón, le he obedecido y me he pasado todo el finde jugando a los sims, leyendo de reojo la literatura latina, que es lectura obligatoria de “cultura grecolatina”, asignatura de segundo que pensaba coger, si algún día antes del 31 de octubre salen las putas notas. Ya tengo la mente en 2º, pero no sé qué parte de mi cuerpo, si es que hay alguna, está todavía en 1º. En fin de semana no salían notas, y con la semana empiezan los nervios.

En otro orden de cosas, el jueves se nos jodió, por tercera vez este verano, el lavaplatos. Después de diez años de uso y tres meses de averías, decidimos cortar por lo sano y comprar otro, a ser posible de la misma marca, AEG (por vida mía, no confundir con LG). Por la tarde, y con la hora un poco pegada al culo, porque a las 20.45 llegaba un primo mío a Sants, bajamos a Diagonal mar el viernes. Osadísimos por meternos en Diagonal mar un viernes tarde, aunque si hubiéramos ido el sábado, hubiera sido más de valientes, dada la turba que pasa ahí sus momentos de ocio en fin de semana. Para el caso: miramos en tres sitios: Media Markt, Miró y Alcampo; una vez allí, vemos con arrobo que está lo del plan renove de electrodomésticos de la generalitat, quizás hasta nos devuelvan un pingüe pellizco por comprar uno que ahorre energía. Pero empezamos a evaluar el percal, y los de Miró se suben a la parra cosa mala: cuesta 100€ más que en el Media Markt (al que tenemos cierto gato, todo hay que decirlo), y encima no lo tienen en stock, tardaría dos semanas en venir, igual hasta nos perdemos el plan renove. Nos lo vamos a pensar, y nos vamos al Media Markt. Que tampoco lo tiene en stock, pero tiene uno parecido, de la misma marca, que corta la entrada de agua si se te escoña, lo que es una ventaja; tampoco cuesta mucho más, y tampoco queremos estar sin lavaplatos más rato. Visto para sentencia: ahora, además de las notas, espero el lavaplatos.

En otro orden de cosas, he vuelto a hacer bondad, portarme bien y hacer régimen; lo cual no es incompatible con comer rico: paso luengos ratos buscando recetas nuevas, y aplicándolas; ayer, para más inri, sobre dos recetas que conocía hice un tercer plato: de unos galets rellenos de cocido y unos espaguetis con espinacas y gambas hice un híbrido e hice galets (conchas grandes de pasta) rellenos de espinacas y gambas. ¿La pega? Tienes que tener ganas de hacer trabajitos manuales, porque los galets no se rellenan solos. ¿La ventaja? Son más jugosos que los espaguetis con gambas y espinacas, están bastante buenos (claro que el ajo y la guindilla ayudan). Y lo mejor es que entra en dieta. Por lo cual, cuando me he subido a la báscula esta mañana, había bajado poco más de un quilo. Espero correr la misma suerte el lunes que viene y chocar esas cinco con la dietista, que vea que me esmero y me cunde de cojones. Amén.

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