Lunes, Agosto 31, 2009 a 12:45 pm (Ciberpunyetas, Su-b-sanadas)
Iba a mandar un mail de esos que no son cadena pero lo parecen, usando lo de con copia oculta para que nadie se entere del mail que no debe, poniéndome yo misma como destinatario principal del mensaje, cuando yahoo me ha informado de que yo misma estaba disponible y en línea para el chat; podéis alegar que soy idiota, que la fonética me tiene el seso sorbido o lo que queráis, pero he tenido una charla conmigo misma…
Su.- Qué delirante, puedo chatear conmigo misma.
Su.- Es verdad, y todos los mensajes salen por duplicado.
(Nota: Los pongo una sola vez por respeto al lector, que sin duda es menos idiota que yo en este momento).
Su.- En estos momentos lamento no ser esquizofrénica, para tener la posibilidad de contarme algo que una parte de mí no sepa previamente.
Su.- En fin, Su, no te lo tomes a mal, no se puede tener todo…
Su.- Sería el colmo, bloquearme por decirme a mí misma cualquier cosa improcedente.
Su.- ¿Como qué, deja de chatear, estúpida, y ponte a estudiar?
Su.- Pues mira, por ejemplo.
Su.- Pues espera, que publico esta chorrada en el blog, y me pongo a estudiar.
Su.- Tú misma, pero el examen es pasado mañana…
Su.- ¡Que sí, pesada!
No las he dejado seguir porque podían haber llegado a las manos… Y ahora sí, uno de mis yoes se va a estudiar; el otro, a saber lo que hace…
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Jueves, Agosto 27, 2009 a 8:59 pm (Clasificado X, De viajes, Zoociedad)
Ahora que fuimos a Portugal, paramos en Extremadura; en Trujillo estuvimos hablando con el dueño del restaurante donde comimos -como obispos, añado-, que nos estuvo contando el percal económico que tenían. Entre otras cosas, que allí preferían tener granjas de ciervos que no de vacas, pues por un cérvido podían sacar doce mil eurazos, mientras que una vaca no sale tan rentable: a comienzos del otoño, cuando empieza la temporada de caza, aquello se convierte en un coto de caza VIP, con todo el hola y otras revistas cardiacas tirando a cazar; los ciervos que han criado se convierten en bichos de presa, con pingües beneficios para el criador. Algunas personas, por su rango social, pueden optar a mejores presas (no necesariamente de granja), y así sucedió el año pasado, que a una personalidad conocida por navegar y esquiar -entre otras actividades lumpen proletarias- le prometieron un ciervo excepcional, lo mejorcito que tenían.
Sin embargo, entre los habitantes del lugar moraba un activo republicano, conocedor de la reserva que habían hecho a la personalidad pública, y no estaba por la labor de cederle la presa, no por nada en especial, acaso por su ¿apellido? ¿título? ¿ambas cosas y alguna más? Por lo que, al empezar la temporada de caza, y gran conocedor del paraje, birló, por pocos días, la presa a la celebridad, que tuvo que conformarse con otra menos vistosa y menos regia que aquélla con la que se había hecho el paisano, y hacer como el resto de celebridades de papel cuché: conseguir ciervo más pequeño.
Parece que estas historias son más frecuentes de lo pensaríamos, aunque, obviamente, no las leeremos jamás en la prensa.
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Domingo, Agosto 23, 2009 a 12:38 am (Cinemascope, Clasificado X, Semidifusas, Su-b-sanadas)
Ya sé que no son la clase de gente que esperaríais hallar en Salsa rosa o análogo (sobre todo, habida cuenta que ambos están difuntos), pero Lee Strasberg, profesor de interpretación de Marlon Brando, James Dean, De Niro o Pacino es clavadito (sobre todo en El Padrino II) al autor de Se va el caimán. ¿Se hubieran avenido a hacer una especie de Tú a New York y yo a Barranquilla?
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Lee Strasberg, profesor de interpretación (y actor). |

José María Peñaranda, músico, autor de Se va el caimán. |
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Sábado, Agosto 22, 2009 a 11:58 am (Clasificado X, Literhartura)
Normalmente intento ignorar a la SGAE todo cuanto puedo y no pensar mucho en sus medidas draconianas para cobrar de todo cuanto se mueve, pero con los casos Fuenteovejuna como Zalamea la estulticia ha alcanzado cotas que me río yo del monte Everest.
Para quien no tenga a mano los apuntes del instituto, Fuenteovejuna es una obra de Lope de Vega que transcurre en el citado pueblo, donde un comendador es asesinado por sus abusos y todo el pueblo se responsabiliza de ello, y El alcalde de Zalamea otra de Calderón de la Barca que transcurre en la citada población extremeña de Zalamea sobre el honor ultrajado de la hija del alcalde (que es enviada al convento una vez se ha desfecho el entuerto); en ambos casos se realizó una adaptación de la obra (supongo que con una ligera puesta al día); los escenógrafos las regalaron a los respectivos pueblos, incluyendo derechos de autor sobre la representación y demás. Sin embargo, la SGAE, ávida como una urraca, ha acudido a ambos pueblos a reclamar lo que es suyo: el dinero de derechos de autor no sobre las obras, dado que desde el Siglo de Oro habrían prescrito, sino sobre la adaptación. Tanto da que el adaptador admita que se la ha regalado, intentan imponer un canon sobre cada representación en cada una de estas dos localidades de las obras dichas (noventa euros por representación), más el pago de los atrasos (y porque no pueden reclamar en nombre de Calderón y Lope, aunque seguro que están buscando las vueltas, menudos son).
Como pronto, cabe preguntarse ¿y éstos, de qué van? Siempre haciéndose los mártires como si ellos fueran el padre de la doncella ultrajada; por fin han encontrado un resquicio para cobrar por los clásicos; si pudieran cobrarle a Mozart por usar El convidado de piedra para su Don Giovanni, lo harían, o acaso intentarían colársela a la ópera de Viena por su representación. Su avidez económica ya estaba fuera de toda duda, pero ahora, además de como peseteros y mezquinos, han quedado como gilipollas. Cabría la posibilidad de que la gente la emprendiera contra ellos en masa (sin que corra la sangre, con que pierdan sus prebendas, ya estaría bien), y cuando pregunten quién ha sido, les contestaran ¡Fuenteovejuna! Y hala, a cobrarle al maestro armero…
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Lunes, Agosto 17, 2009 a 8:20 pm (Literhartura, Mass Media)
Ya sabéis que desconfío de los gustos literarios de cierta gente de Estocolmo; una de las decisiones que más cuestiono es que no le dieran el Nobel a Graham Greene, tremendamente ameno, sensible y prolífico (recomendable en todo punto El americano impasible, desternillantes algunos puntos de El tercer hombre, por citar dos obras conocidas) y sí se lo dieran a William Golding, principalmente por El señor de las moscas, que está bien, y punto. Como los gustos y las manías son algo personal, tengo bastante manía personal al tal Golding. Y como nada gusta más al ser humano como que le confirmen sus prejuicios, hoy me he relamido con la noticia de la inminente biografía del tal Golding, donde se explica que era un bicho que a los dieciocho años intentó violar a una chica de quince, entre otros comportamientos modélicos que se describen en el artículo. Que sí, que lo he comparado con Graham, que me hizo ver que las novelas de espías podían ser divertidas y apasionantes, y no sólo un best seller de metro, y cuya biografía no es tan conflictiva…
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