Una encuesta europea

Mi hermano me ha hablado de una encuesta europea para ver qué partido europeo casa más con lo que tú piensas; son treinta preguntas más alguna más concreta para tu país (en este caso, España, aunque también he mirado UK, aunque no pueda votar en esta ocasión para ambos países). La encuesta consta de dos partes: primero votas cosas como “qué opina usted de educación para la ciudadanía, qué le parece que Turquía entre en la UE”, y en la segunda indicas cuándo te interesa en realidad ese debate, el de educación para la ciudadanía o Turquía en la UE, entre otras cuestiones. Aunque es una cosa curiosa, no me ha sorprendido ni el resultado para Inglaterra, ni en resultado para España, pero ha estado entretenido para un rato. Si queréis participar, aquí está el vínculo.

Librería Bertrand

Tengo un prejuicio atávico contra las librerías grandes, máxime si son cadenas, aunque con la Casa del Libro suelo hacer de tripas corazón, acaso por los buenos ratos allí pasados; y aunque no puedo negar que la fnac es tremendamente cómoda, la veo como una especie de Leviatán librero. Así que, cuando ayer entramos en Bertrand, que está en la Rambla de Catalunya (probablemente mi paseo favorito en la ciudad condal), estaba yo un poco con las uñas afiladas (imposible, porque me las como) y los pelos de la nuca erizados.

Y aunque me fastidia tremendamente, también está bien encontrar esas macrolibrerías, donde puedes echar la tarde tan contenta en compañía de esos amigos mudos pero no inexpresivos; nunca me he sentido mal en una librería, aunque no haya un solo libro en una lengua en la que pueda leer; en sitios como Viena, Burdeos o Minerve me he sentido bien a sabiendas de que no iba a comprar nada porque tardo demasiado en leer en otros idiomas, y eso cuando soy capaz; pero verlos ahí, silenciosamente locuaces en sus estanterías me sosiega, sabedora de que alguno me guiñará el ojo y de que no vendrá precisamente el Espíritu Santo para ayudarme.

Para el caso: estábamos ahí en Bertrand, que, como toda librería de Barcelona (cuando no es monolingüe en catalán, que alguna hay) tiene libros tanto en castellano como en catalán; es un espacio diáfano con algunos sitios cómodos para leer; en el medio, más estanterías dispuestas para que vayas recorriendo y se te vayan pegando a las manos, como suele ocurrir a poco bibliófilo que seas. Cuando por fin has acopiado volúmenes y llegas a pagar, te sellan un cartoncito por cada diez euros de compra, y cuando llenan la tarjeta (hasta diez sellos), te darán un descuento de 5€ en tu próxima compra (esto es descuento directo y fidelización); tampoco pasamos el tiempo suficiente para ver bien el fondo en según qué materias (letras, ciencias), pero para echar la tarde bien puede valer. Creo que volveré, a pesar de todas mis reticencias contra las librerías grandes, máxime si son cadenas…

Elecciones estrambóticas

Una no sabe si regodearse o lamentar la serie de partidos políticos que se presentan a estas elecciones; no, no estoy hablando de la política patria -como no suelo hacerlo-, sino de los partidos de chichinabo que hay en Europa; después de la experiencia del chikilicuatre, si se presentara uno así a las elecciones, lo mismo ganaba:

  • en Rumania se presenta Elena Basescu, hija de un político que a veces hace de modelo y se dedica a asistir a fiestas, una suerte de Paris Hilton versión Bucarest;
  • en Italia se presenta la querida de Berlusconi, ésa que le llama Papi (no sé cuál de los dos da más grima, aunque algunos lectores pensarán que él, que ella no da precisamente grima), pero también se presenta el heredero de la corona de Italia (república italiana desde el fin de la II Guerra Mundial) Emanuel-Filiberto de Saboya, pero en nombre de la UDC.
  • en Alemania, el “Partido de los electores libres”, representado por Gabrielle Pauli, diputada divorciada que preconiza el matrimonio de duración determinada (siete años renovables) y, al parecer, salió posando con unos guantes de látex; en oposición a la Gabi, el “Partido de los cristianos fieles a la Biblia”, que piden mayor presencia de Dios en la vida pública y privada y detestan a musulmanes y homosexuales (en esto último se parecen a muchos españoles, bien mirado);
  • en Holanda, el “Partido por los animales”, para trabajar por los derechos de los animales, explotados por el hombre;
  • en Suecia, el “Partido de los Piratas”, que piden que el estado no se inmiscuya en la esfera privada (parece ser que se dedican a esa actividad que tanto detesta Ramoncín, que es bajarse musiquita por internet);
  • en Portugal se presenta por segunda vez José Saramago, comunista hormonal, pero no pinta que vaya a sacar muchos votos.

Debo confesar que de esta oferta, mi favorita es la alemana Gabrielle Pauli, sobre todo ahora que estoy de los políticos patrios hasta…

Casi me la cuelan

Grande ha sido mi extrañeza cuando esta mañana he visto que me escribía la Caixa. Me venía a decir que alguien había intentado entrar en mi línea abierta, y que tenía que reactivarla desde la página de línea abierta; el mensaje era éste (he roto el vínculo, para que no pinche nadie, si es que a alguien le quedan ganas):

Notificamos que su Servicio en línea se ha suspendido temporalmente debido a intentos fallidos de accesos a su cuenta en línea.
Como medida de seguridad hemos decidido desactivar su cuenta temporalmente , este incidente puede deberse a que realizo intentos de acceso a su cuenta desde otra dirección IP debido a el sistema dinámico que utilizan los proveedores de Internet.
Para asegurarnos de su autenticidad rogamos reactivar su cuenta desde el siguiente enlace el cual presentamos seleccionando el tipo de cuenta manejado :

Click Aqui Para Acceder Linea Abierta
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Aviso Importante : Le aconsejamos terminantemente realizar el servicio de activación haciendo clic en el enlace correspondiente en un plazo no mayor a 24 horas para no ser suspendido su servicio de banca en línea.

Que sí, que al pensar en ello huele raro raro raro, pero de momento me he asustado y he dado al clic.

Ahí es donde me he sorprendido, porque la dirección que figuraba arriba no era la de la caixa, y entonces he pensado (todo esto ha pasado en segundos, ¿eh? que gilipollas tampoco soy del todo) que sonaba a timo de la estampita, que si era verdad que se me iba al pedo el servicio online, iría a La Caixa y volvería a pedirlo.

En cualquier caso, en La Caixa he mirado lo que dicen del Phishing, que así se llama la putada ésta que me querían hacer, y, en el haz de advertencias de que nunca piden pins, rematan con la frase:

En el correo electrónico enviado por ”la Caixa” aparece el nombre y el apellido del cliente. Los correos phishing normalmente no los incluyen.

Esto, unido a que en La Caixa, de tener alguna cuenta, no tendrán la que uso para el blog, el feisbuc y los amiguetes, sino una más seria.

Pero, si me hubiera quedado esperando el vínculo, mi querido Mozilla me hubiera avisado de que la página a la que quería ir estaba bloqueada por no ser un sitio seguro. En fin. Todo esto, a pesar de todo, hace que me sienta un poco tonta por haber clicado, aunque luego se me hayan ocurrido alternativas. Menos mal que no ha llegado la sangre al río…

Etimologías: ¿kinkyquinqui?

El Barbas tiene un hermano que vive en los USA; cuando fuimos a verle, me oyó escandalizado decir tal persona es un quinqui. A mí no me parecía para tanto, hasta que supe qué es un kinky en inglés: tal como lo define el Webster, dícese del que tiene o se siente atraído por gustos no convencionales, particularmente en el sexo. Nótese, por cierto, qué manera más fina de llamar pervertido a alguien la que tiene este diccionario. Para el caso, en un alarde de comodidad mental, pensé que si yonqui viene del inglés, otro tanto ocurriría con quinqui, aunque a saber los vericuetos que tomó el significado en el segundo caso.

Por otro lado, si consideramos que la abuela de mi amiga Angélica también dice lo de quinqui, una se pregunta de qué manera entró esa palabra en España. Pero entonces aparece la figura del quincallero, persona que fabrica o vende quincalla; el quincallero más famoso es El Lute, suerte de Jean Valjean español que trajo en jaque a todos los Javerts patrios de la época; resulta perfectamente verosímil que de quincallero acabase en quinqui, por aquello de que es una palabra muy larga; y dado que El Lute era tenido por delincuente, el término pasó a significar persona que pertenece a cierto grupo social marginado de la sociedad por su forma de vida, según apunta el DRAE.

Por un lado, me place el significado y la etimología de esta palabra; por otro, sé que con mi cuñado (y sobre todo con sus hijos) no es recomendable que lo diga, amén de por estar en armonía, porque, según el esquema general de la comunicación, en la nuestra habría un ruido considerable…

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