Pasen y vean

  1. Dos niños de 13 y 15 años han tenido un bebé y el periódico The Sun lo celebra pagando cuantiosas cantidades por la exclusiva. Al olor de la pasta han surgido nuevos padres potenciales, todos menores. Los abuelos maternos del bebé no coartan la libertad recaudadora de su hija y los servicios sociales no intervienen, dejando a ese bebé en un hogar no muy aleccionador, desde luego, todo para entretenimiento de las masas más o menos bienpensantes.
  2. Una concursante de Gran Hermano, conocida por arrabalera y por su actitud manifiestamente racista hacia una concursante india del conocido concurso tiene un cáncer ovárico, bastante avanzado según parece, y va a retransmitir su muerte en directo; ya ha cobrado un jugoso adelanto.

Para salir en el circo mediático no hace falta ser el hombre elefante o la mujer barbuda: basta con cosas tan naturales como tener hijos o morirse. Sólo hace falta saber atraer los focos…

Las lágrimas de Federer

Con lo chovinistas que nos estamos volviendo ahora que por fin algunos deportistas españoles ganan cosas, corro el riesgo de que me llamen antipatriota si confieso que me dio tremenda pena Roger Federer el otro día en la pista australiana, donde volvió a perder contra Nadalito. En un alarde de inconsciencia de clase, empaticé con el suizo, que vio como su reinado del tenis, deporte pijo por demás, parecía tocar a su fin. Ya sé que apiadarse de alguien que anuncia cuchillas de afeitar en prime time cuando una está en paro suena un poco absurdo, pero ponerse en el lugar de alguien dolido porque no ha logrado un objetivo que le importaba está al alcance de cualquiera, gane dinero a espuertas o viva del estado. Nadal alabó su juego, intachable durante años, pero ¿cómo se te puede quitar la amargura de lo que no pudiste hacer? Sólo el tiempo pone cada cosa en su sitio, sea un grand slam o los pequeños logros de cada día…