En su casa de ustedes

Más o menos todo hispanohablante que haya dado con sus huesos en México habrá topado con una expresión acaso confusa para el lego: en tu casa o en su casa de usted. Tiene que ver con esa expresión tan mexicana de mi casa es su casa, aunque sin el paso previo de mencionar mi casa: ya estamos entre entendidos. Así, no es raro el recién llegado que oye lo de a las 8 cenamos en tu casa, y prepara un ágape para siete sin saber que su casa era la del interlocutor.

Algo parecido me ocurrió, aunque sin tanta consecuencia, anoche, volviendo en taxi a la 1 con el Barbas (y comiéndonos un atasco en viaducto, sí, a la 1 de la mañana, y tampoco fue tanta la sorpresa). El taxista, un tipo bastante amable (un ingeniero químico que conducía un taxi, un poco sangrante, la verdad), nos estuvo explicand0 que él no suele trabajar después de las 11, pero, dado el percal económico, tampoco podía desdeñar los dineros nocturnos. Y añadió: si no cojo más pasaje, pienso ir a la casa de ustedes. Yo no estaba muy atenta, y pensé: pues como aparezcamos con el taxista, se va a poner buena mi suegra. También se me ocurrió que daría vueltas por el fraccionamiento (la urbanización) hasta encontrar pasaje, lo que a esas horas, si nadie montaba una fiesta, estaría en chino, hasta que me cayó el 20 y me acordé de la hospitalidad mexicana y el formalismo de la expresión.

Una vez en el ascensor, se lo conté al Barbas, que se estuvo riendo largo y tendido de la típica confusión, aun sin mayores consecuencias…

Ahora sí, adiós, Raquel

Estoy de vacaciones y sin embargo estoy muy triste. Hoy he leído en mi correo y mi facebook que Raquel, una amiga de la universidad, murió en agosto. Creí que había leído mal, pero no. Hay webs de la diócesis compostelana que lo certifican. Y aunque no quise creerlo, porque en mi memoria es pelona y en las fotos sale ¡por fin! con melena, es ella. Ya no me la podré encontrar por la calle, aunque era un hecho improbable, dado que no voy a Galicia; ni podré volver a preguntarme qué es de su vida, pues no tendrá sentido -si bien creo que fue feliz, a juzgar por lo que se lee en la red-. Típico de ella, parece que se calló algo que fue lo que la mató -la información no es muy precisa-. Como decían en una peli que nos encantaba hace casi 20 años, aunque llevábamos años sin vernos, ahora sé que la echaré de menos. Con todos sus silencios insondables, que a veces me desquiciaban. Adeusiño, Raqueliña; me deixaches mais do que pensabas.

Fresa FARC

Viendo la televisión de noche, me encuentro con la noticia de una niñata de México DF, que, según he colegido, se metió por su gusto a un campamento de las FARC en Ecuador bombardeado por el ejército colombiano. Como se traga todo lo que suene a revolución sin mucho espíritu crítico, tilda de abusivo y delictivo el comportamiento del ejército colombiano, y punto. Obviamente, desde el punto de vista diplomático, se plantean problemas que los respectivos países han de dirimir. Pero la niña ésta, que se bebió todos los panfletos de la UNAM, critica a un gobierno (ajeno) que intenta que una banda terrorista y narcotraficante campe por sus anchas, mientras en México la violencia se recrudece. ¿Para México pondrá las mismas pegas si se da el caso de intervenciones severas? ¿O la revolución y ella, que la quiere tanto, está por encima de todas las cosas?

Dilemas ante la llegada de los Sims 3 (¿lo compro según salga o me espero?)

Ya me pasó cuando salió Los Sims 2, que dudaba terriblemente si comprármelo, porque había alcanzado un nivel de relaciones bastante alto en Los Sims 1; ocurrió que, de vacaciones en Boston, lo vi tirado de precio (gracias a que el euro es una divisa en condiciones, contrariamente a nuestra querida y ya difunta pela), y dije: ésta es la mía: aluciné y me enganché más todavía que al 1, si bien me tuve que aprender las nuevas trampas (klapaucius y rosebud ya no funcionaban, y otras funcionaban de manera distinta). Además tengo todas las extensiones con sus utilidades (universidad, vida nocturna, apartamentos, ÉSTE ME ENCANTA Y ME VA A COSTAR VOLVER A LA VIDA EN CASAS UNIFAMILIARES), y me va a costar que renuncien a etapas como la universidad, tan enriquecedora.

De lo que no me queda la menor duda es de que, por muchas innovaciones que realicen, los sims, en el día a día, seguirán siendo tontos de baba. Y si bien por una parte me apetece mucho probar el 3, por otro quiero seguir con el 2 hasta que:

a) Tenga un trabajo que me permita gastar el precio del juego en primera instancia (¿he comentado que la semana pasada se acabó la campaña y me fui al paro?);

b) Salgan extensiones y vea más o menos cómo está la cosa para ver si realmente vale la pena el desembolso.

Desde luego, entre tanto, ver la web del jueguito no ayuda nada porque, a pesar de no haber apartamentos y quien sabe si universidad, me llama, me llama…

Con el cadáver aún caliente

Hoy se acaba la campaña, esto es, mi curro. La verdad, se me hacía cuesta arriba venir, no porque fuéramos a trabajar mucho, que esto va a ser un sindiós, sino porque nos va a dar pena despedirnos, tras tres años de risas y cachondeíto sazonados con horas de trabajo, emails, encuestas de insatisfacción y llamadas frikis.

Llego esta mañana con la intención de entrar en la cuenta virtual de correo y ¡oh, sorpresa! No se puede. No es que me moleste no tener que hacer las tareas subsiguientes, pero podían haber dejado que se enfriara el cadáver, por lo menos. Con la prisa que se dieron hace tres años y pico en reprocharnos que por nuestra culpa 30 personas se fueron a la calle.

En fin, ahora lo puedo decir sin empacho ni supuestas fidelidades:

Pase lo que pase, no compréis LG.

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