Gitanos, Holocausto y leyes especiales

Hace casi tres años que empecé con este blog, y aquel día, tal como hoy, fue a partir de una columna de Manuel Rivas.

Pero en mi caso también viene por la noticia de que en Alemania han erigido un monumento a los homosexuales caídos en los campos de concentración. Prácticamente todos los caídos en campos de concentración tienen su monumento: judíos, homosexuales, rusos, españoles republicanos… menos los gitanos. No tienen un lobby o grupo de presión que los apoye. Hay algunas asociaciones de defensa de sus derechos, pero poco más.

Y eso se está notando en Italia estos días: les acusan de crímenes y tropelías, cuando en realidad no han cometido más que uno, que por el momento no está tipificado en el código penal: ser pobres y nómadas, y muchos de ellos presumiblemente extranjeros. Dice Rivas:

El fuego de Ponticelli, el de la quema de los campamentos gitanos, es nuestra noche de los cristales rotos. La rendición democrática se consumará si los gobernantes decentes se dejan chantajear y aceptan, por supuesto pragmatismo, las primeras “leyes especiales”. El narcotráfico del miedo funciona cuando encuentra la complicidad del peor de los silencios, aquel que Elías Canetti definió como “el silencio de los que saben”. ¿Por qué no hay una vigorosa reacción intelectual y cívica contra esta peste que debería avergonzar a Europa? Como siempre, han empezado por los más débiles. Por los “no estructurados”.

Y, parece que la historia se repite. ¿Será como decía aquel texto falsamente atribuido a Brecht, el de primero fueron por los gitanos…? Más nos vale estar atentos…

Una mujer en el armario (qué dolor, qué dolor)

La vida imita al arte, y si no que se lo digan al japonés que se encontró una mujer apalancada en su armario.

Aquí no se trata de una infidelidad, ya que el tipo es soltero, a diferencia de la popular melopea de la Carrá: el hombre vio cómo desaparecía la comida de su nevera y, tras mucho rascarse el colodrillo, decidió instalar una cámara en su domicilio. Cuál no fue su sorpresa al saber de la okupa que se había instalado en su armario, tumbadita como en esos hoteles-nicho de los documentales de viajes, con muchas botellas de agua.

Llevaba un año viviendo en su casa, si bien no de manera permanente: la policía, que ha detenido a la mujer, sospecha que se haya dedicado a repetir la conducta en distintos armarios del barrio.

¿Sería capaz este ciudadano japonés de parodiar su situación en el karaoke más cercano, una vez superado el shock? ¿O Raffaella no tiene esos contactos en el país del sol naciente?

A ver cuánto tardamos…

…en gastar el agua a lo tonto, ahora que está a punto de acabarse la sequía.

Mi vecina de Perico de los Palotes, 6A riega con manguera y le vale madres la restricción de riego. Eso, con la sequía a todas horas en boca de la Generalitat (junto al trasvase del Ebro y los desastres del cercanías). Ahora que la gente lanzará las campanas al vuelo con el fin de la sequía (agua para los próximos doce meses), ¿cuántos alborozados empezarán a llenar sus piscinas, regar a manguerazo limpio y creer que el Ter y el Llobregat son un remedo del Nilo?

Probablemente, este tipo de estulticia pronto saldrá en las noticias diciendo que no tenemos remedio y que la sequía es, de nuevo un hecho. Espero que no…

Eurovisión, 4 días después

Que el Chikilicuatre no ganaría estaba cantado, aunque seguro que más de uno lo esperaba, como si el humor español fuera fácilmente exportable, máxime cuando se pone chusco. Pero es interesante ver cómo es la especie humana, dentro y fuera.

Me hace especial gracia ver cómo una serie de países, que no hace mucho intercambiaba disparos y crímenes de guerra, ahora intercambia votos a la mejor peor canción (porque todas son bastante horrendas, aunque yo lo vea invariablemente); cómo la órbita soviética es alargada, aunque la perestroika está a punto de cumplir los veinte años; cómo los nordicos siguen con su relación endogámica de vikingos de la canción; cómo Gran Bretaña no se come un torrado en la vida. Visto el intercambio anual de votos, el evento pierde interés: ya no se vota la mejor horterada, sino las mejores relaciones.

A nivel patrio, el fenómeno va a ser otro: dado cómo salió elegido el chiki chiki de marras, y dado que la fórmula se repetirá el año que viene, puede augurarse un aluvión de frikis de aquí a un año, por ver si consiguen ser el evento mediático del año, el opá de la temporada que se coma los mocos el mayo de 2009 en Moscú, donde parece que se celebrará el próximo Eurovisión (un personaje de mi oficina ya ha pensado grabar su propio video, y me imagino que no es la única con tan singular idea). Los quince minutos de fama que auguraba Warhol, vaya.

Mi propuesta sería enviar a Gloria Trevi, con el pelo suelto y todo: en español y lo que tú quieras, pero seguro que tendría más talento que la mayoría de concursantes y sería más provocadora que cualquiera. Pero claro, la Trevi tiene una imagen que mantener, y no creo que se metiera en un circo así sin saber cantar en croata -o puede que ni por ésas-.

¿O sería mejor hacer como Italia, un discreto mutis y ahí te pudras, Eurovisión?

Doctor McCartney

Beatle (esto en sí es un gran título, con perdón de George Harrison, que acabó hasta los mismísimos del tema).

Sir (el principal interés de este título es que es meritocrático y no hereditario), porque Dizzy Miss Lizzy también tiene su corazoncito rockero.

Y ahora, Doctor Honoris causa, por la prestigiosa universidad de Yale (de la Ivy League, que Paulie no es un cualquiera).

Ya puede agregar un nuevo tema a su repertorio: ése que empieza Gaudeamus igitur

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