Los Sims que vienen

La verdad, todavía no he acabado de adaptarme a la última extensión adquirida de Los Sims 2 (que es el Bon Voyage, la de los hobbies caerá muy pronto), y ya he leído el adelanto de lo que será el nuevo bombazo de Will Wright, ese genio que abrió un nicho en el mercado de los videojuegos PC: Los Sims 3. Si el 2 mola lo que mola, el 3 tiene pinta de ser la hostia, y eso que todavía sólo sueltan retazos. He aquí un desglose de las maravillas de este juego desde su primerísima aparición hasta el futuro próximo:

- Los Sims eran la oportunidad perfecta de jugar a las casitas unos cuantos años después de haber regalado tus juguetes a tu prima pequeña. Ya lo comenté en su día, cuando este blog sólo tenía 2 meses de vida. Tenía la gracia del simulador social, pero costaba afianzar las relaciones y nunca conseguí que dos sims se casaran; los hijos que tenían pasaban de bebés a niños y ahí se quedaban, el tiempo apenas pasaba por tus sims.

- Los Sims 2 son el perfeccionamiento de esa idea inicial: se heredan los rasgos genéticos, entre otras cosas, y la gente envejece y hace el ciclo vital enterito, desde que nacen hasta que mueren. Todo hay que decirlo, nunca he seguido la trayectoria vital de ningún sim, siempre me canso y los borro antes. En esta segunda parte tienen aspiraciones vitales -que tienes que elegir tú- lo que condiciona lo que quieren en la vida. Tiene bastantes diseños chulos para el hogar, pero echo de menos algunos del sims 1 y me gustaría que se pudieran diseñar con el paint, como pasaba con los sims clásicos.

- Los Sims 3 serán el acabóse. Supongo que conservará las divinas mejoras de Los sims 2 (dotación genética, aspiraciones y demás), pero además hay algunos rasgos personales de los sujetos que lo hacen distinto del resto.

Entre tanto, me dedico a enriquecer a Wright comprando las extensiones. He leído por ahí que, igual que hay una extensión de accesorios de H&M, es posible que saquen una de Ikea, estos suecos se publicitan de maneras muy sutiles, habrá que ver si en Los Sims Ikea se forman las mismas colas que en la tienda original; también puede que saquen una última extensión con algo más que accesorios para sacar el último finiquito a Los Sims 2 antes de empezar a forrarse con la tercera parte.

Y, last but not least, habrá que ver las nuevas trampas -porque yo creo que en cada jugador de los sims se esconde un tramposo de los sims-. En esta me dedico a las trampas MaxMotives (para que siempre estén en plena forma y no hagan vulgaridades como comer, dormir y usar el WC), ocasionalmente Move_Objects on, para borrar cosas sin usar la molesta basura ni llamar al control de plagas, y, con frecuencia variable kaching (para obtener 1000 simoleones de repente) o Motherlode (te dan 50000); en los sims clásicos, para obtener parné, la trampa era klapaucius si no tenías extensiones instaladas y rosebud si las tenías. ¿Cuál será el nuevo Abracadabra en Los Sims 3 (porque lo habrá)?

Control social a altas frecuencias

Cuando estudiaba -mal, visto lo visto- la fonética acústica, mencionaban que el oído humano es capaz de percibir el rango comprendido entre los 20 y los 20000 herzios, aunque con los años la agudeza auditiva para las altas frecuencias se va deteriorando. A raíz de lo cual, el Barbas me comentó que existían inhibidores del comportamiento juvenil mediante pitidos a altas frecuencias, lo que para los adultos ya entra en el terreno de los ultrasonidos y para niños y adolescentes es conocer de primera mano el umbral acústico del dolor.

Como soy una bruja absoluta cuando hay mucho ruido, cierto día que el ferrocarril iba lleno de niños y adolescentes gritones, deseé tener un silbato para emitir en alta frecuencia y que se estuvieran calladitos todos ellos, pero pensé que eran delirios míos y que a nadie se le ocurriría crear un aparato así.

Pero no. Este artículo muestra una aplicación polémica de las altas frecuencias como control social de TODOS los niños y jóvenes, el Mosquito. Aunque el artículo hable de bajas frecuencias, son las altas las que marcan la diferencia entre los jóvenes y los que ya no lo somos tanto. Un ganador del IgNobel decidió crear una máquina que emite a alta frecuencia y que a los comerciantes víctimas de vandalismo los tiene muy complacidos, pues ahuyenta mocosos a alta frecuencia… Los niños vecinos sufren mucho, hasta el punto de que se estudian medidas para limitar y prohibir el uso de este trasto.

¿Es tan descabellado el uso de esta máquina, o es un alivio para los adultos que no perciben dichas frecuencias? Yo puedo ser muy fastidiosa, pero no creo que sea la manera más adecuada -desde un punto de vista ético- de tener a raya a la muchachada…

Bollywood

No recordaba un fin de semana tan total hacía tiempo. En serio: ha estado redondo, cada día ha tenido su aquél en lo que a ocio se refiere; no sólo he avanzado en el Zelda (aunque el Crustanos del Templo del Valor me va a llevar lo suyo) y mis sims han evolucionado: además he hecho vida social.

Ayer domingo, las elecciones. A pesar de todo, me encanta votar. Aunque mi opción política se vaya a integrar en el grupo mixto, llevo 15 años ejerciendo el voto, y me sigue gustando, aunque sólo sea por los que no pueden por culpa del miedo o los que no pudieron hace treinta y pico años. Por ellos ya hay que votar.

El sábado estuvimos de barbacoa-integración: hicimos una calçotada, que consiste en asar cebolletas, pelarlas y comerlas con romescu (una salsa de tomate, pimentón y almendras), tradición muy catalana; éramos unos 20, de los cuales sólo 5 eran catalanes: para la integración hacen falta ganas, no contratos ajenos a la ley, que es, per se, un contrato social… La verdad, al llegar a casa estaba agotada, y me fui a dormir muy pronto.

El viernes el subidón vino de la mano del musical Bollywood, donde fui con mi frater y mi cuñada. No esperaba pasármelo tan bien: cantamos, bailamos (incluso en platea: John Lennon nos hubiera dicho lo de agitad la quincallería) y nos quedamos con ganas de más. Lo mejor, que el bis final fuera la canción Shava Shava, que entre mi plas, cuñada y yo ya es un clásico del género. Resumen: si os entretiene el cine indio y sus géneros afines, ya tardáis.

Ni que fueras una nena

Hoy volvía del trabajo, y en el metro entraron un niño con su abuela. Él, Pablo, iba klínex en ristre limpiando todo el vagón, y la abuela detrás poniéndose negra. Con toda lógica, le ha preguntado que por qué no lo hacía en casa, en vez de en el metro, pero en el metro es más divertido, no nos engañemos, si bien mucho más inútil. Entonces ha apelado al sentido del ridículo, que era mucho menor en él que en ella: nos está mirando todo el vagón. Ya le hubiera gustado a ella, la verdad, si bien hubieran empatizado con el chaval, bastante más simpático.

Y para terminar (al menos que yo viera, porque ya me bajaba): Ni que fueras una nena.  No he podido evitar decirle (aunque no he querido gritar):

- Oiga, que los niños también pueden limpiar.

No he podido, en parte por indignación, explayarme más. Pero sí me he ido pensando que así se construye un hombre machista: denigrando implícitamente las tareas que hace como propias de mujeres; y que la famosa educación para la ciudadanía de la discordia llega tarde, no para los alumnos, sino para su entorno inmediato, que tiene que educarlos…

Drama, tragedia y comedia

Cuando hace mes y medio salí del examen de teoría de la literatura, estaba tan desanimada y descontenta con mi desempeño, que hice un juicio a priori de los exámenes y mi función en ellos: el de teoría literaria, dramático; el de lingüística, trágico; el de fonética, directamente cómico.

Hoy por fin he visto desfilar las notas. Hay que ver la ansiedad de la espera. Estos tíos manejan el suspense como Hitchcock, o casi, todo hay que decirlo.

El de teoría salió hace una semana: un 6. Ni más ni menos de lo que esperaba, mi cálculo ha sido acertado (gracias a la parte de métrica, porque las preguntas breves rozaron el desastre, y eso que trataban de los géneros del título de este post).

El de fonética… lo había prendido con alfileres, por lo que un 3,5 no sorprendía a nadie. Al menos no tenía el cerapio, por lo que tengo esperanzas de poder estudiar de verdad y que me cunda.

Hoy ha salido el de lingüística. Lo he visto, y me he dicho, cojones, otro 3,5. Pero he mirado bien, y el bote, Fossbury incluido, ha sido histórico: un 8,3. Lo más irónico del asunto es que buena parte de la información sobre el signo lingüístico la había sacado… del temario de fonética.

Por lo que al final ha sido drama, comedia y un punto de épica (jo, qué morro). A Aristóteles, dicho sea de paso, le parecería un desastre, porque nada es tan perfecto para él como la tragedia. Pero cuando se trata de exámenes, no es plan de considerar el ideario aristotélico…