Mientras el lunes casi toda España se mesaba los cabellos por el debate aquél, yo caía presa del dolor por cambios que asoman para la nueva temporada de Mentes criminales, que, con toda la puntería, estrenaron el propio día 25. Por descontado, los chicos de Quantico me interesan más que los presidenciables, por aquello de que me sorprenden más. La serie tiene muy buenos guionistas, que además siempre meten citas la mar de profundas. Como los candidatos, vamos.
Pero esta nueva temporada empieza con una nota muy amarga: Gideon (Patinkin), harto del mundo en el que vive y del trabajo, que ya le sobrepasa, se va. No de vacaciones, sino al otro barrio. Le sustituye Joe Mantegna, que primero tendrá que acostumbrarse al grupo. Pero el capítulo del otro día, mientras Rajoy y Zapatero se tiraban los trastos a la cabeza, era la despedida del mundo de Gideon y los motivos (en forma de caso con asesino en serie) que aduce. Encima, los muy cerdos de los productores se regodean y aún no ha suicidado, sino que lo hará el lunes, mientras empieza el segundo round del debate.
O no conozco a los guionistas de Hollywood, o la entrada de Mantegna será algo así: como cuesta mucho olvidar a Gideon, porque el personaje es entrañable, al principio Mantegna tendrá un personaje asaz estúpido que no se acopla a la realidad de la unidad en la que trabaja. Poco a poco se convencerá del talento de Hotch, García, la dulzura eficiente de J, el negrazo imponente y el doctorcito redicho e inadaptado, y será uno más del equipo. Si me equivoco, al final de la temporada os lo cuento…
PD No estaba muerto, estaba de parranda. Ayer (3/3/08) echaron el nuevo capítulo, y ¡oh, sorpresa! Gideon anda perdido por el Midwest, lo que para muchos será como ir por el limbo, pero al menos sigue vivo. Algo es algo, dijo un calvo.
