Ayer salió la letra del himno. Una letra nefasta y con más ripios que el copón, con lo que me gusta a mí cantar chunda, chunda. Sin embargo, la cobertura mediática fue tal, que parecía que lo hubiera escrito una lumbrera de las letras patrias.
El mismo día que se perpetraba ese asesinato a la poesía castellana, moría Pepín Bello, con 103 años, último testigo del 27 y llamado por algunos artista ágrafo, pues nunca escribió nada. La cobertura que le dieron en televisión duró tanto como esta línea de blog, a pesar de que compartiera la residencia de estudiantes con Lorca, Dalí y Buñuel.
Hoy, para acabar de amolarla, ha muerto Ángel González, un poeta de la generación de los 50, desconocidos para muchos pero sin duda interesantes. Afortunadamente, a González le dan un poco más de cobertura mediática.
Pero, lamentablemente, el himno capta la atención del Gran Público. Porque saldrá en los partidos de fútbol, que es lo que importa. Parece que la poesía sea un arma cargada de pasado…
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