Famous last words (u ojalá me hubiera callado)

Hay frases que lo persiguen a uno toda la vida por lo inoportuno del momento en que se dijeron, pues suscitan el cachondeo en nuestros conocidos y allegados. En mi vida, hay dos:

1. Huy, parece que se han tranquilizado. Es decirlo, y que empiecen a entrar llamadas a saco. De hecho, ha sido escribirlo, y zas

2. En Andalucía no llueve. Esta frase me perseguirá en forma de Barbas por los siglos de los siglos. Cuando el año pasado, al irnos a Andalucía, me dijo el Barbas: ¿llevamos paraguas?, le contesté de inmediato: ¿para qué? Si en Andalucía no llueve…, supe que Murphy me la jugaría, y así fue: el aguacero de mi vida cayó en Sevilla, comprobando en mis carnes que la lluvia en Sevilla no es una maravilla.

Tengo otras, que afortunadamente mi familia ha olvidado, del tipo nunca me teñiré el pelo ni me haré mechas (durante años nadie supo de qué color era mi pelo en realidad), pero, desde luego, ninguna tan molesta como las otras dos.

Y aquí viene la encuestoide: ¿qué frase os deberíais haber callado, vista la sucesión de acontecimientos?

Del río a la Peineta

Era cuestión de tiempo y nos lo olíamos todos, pero parece que la mudanza se atisba para 2010: el Calderón se convertirá en un parque (al menos, algo bonito, no cuatro edificios HORRIBLES como la ciudad deportiva del Madrid, que habrá servido para especular, pero no alegra la vista ni al Tato) y el atleti se irá a tomar por saco a jugar los partidos locales. Y diréis: pero si tú no vas nunca a verlos, so petarda. Cierto. Ya no iba, pero me gusta, al pasar por la M30, verlo ahí. Una cosa está clara: a los confines de San Blas-Las Musas no voy a ir.

Al margen de agravios comparativos con otro club de la capital, me da pena. Porque aunque en los últimos 32 años el atleti ha caído en consideración y prestigio -para mí no hay otro: aunque no le haga ni puto caso, a los otros les hago menos-, el Calderón ha sido escenario de tardes irrepetibles, muchas veces ganando y siempre sufriendo…

Karaoke

Anoche estuvimos en un cumpleaños un tanto a la japonesa: primero fuimos a un japonés que tenía un buffet un poco raro: más bien era una especie de all you can eat: pedías los números de plato de una lista, e igual daba que comieras ocho u ochenta: pagabas 16 euros sin considerar ni la bebida ni el postre.

Después fuimos a un karaoke que había en la zona; yo nunca había estado en uno, y es una experiencia, como mínimo, sociológica.

Como ya sabréis, es un invento japonés que, al parecer, en el país del sol naciente, se estila mogollón: te ponen la musiquita de fondo y tú lees la letra en la pantalla. Etimológicamente significa música vacía (kara, vacío, y oke, música; lo de kara lo sé porque karate es mano vacía, por lo que, atando cabos…).

Como en todo, hay gente que canta bien y gente que si afina, es por casualidad o error. Se cantan las típicas canciones de cadena dial y similares. Lo que nunca me hubiera parado a pensar es que es un instrumento para el ligue o el conocimiento, quizás porque para esas lides siempre he sido muy obtusa.

Así que ahí tenías a treintañeros y cuarentones intercambiando canciones romanticonas en la línea Perales y afines, alguna picarona del tipo You can leave your hat on con gachisa bailando para a seducir al cantante.

Ahora bien, y aun a sabiendas de que cualquier parecido mío con Montserrat Caballé se debe a causas endocrinológicas, que no vocales, el punto fuerte fue la mujer de rojo, una chica que le echaba mucha voluntad, pero que la pobre arrancaba, tal cual, sonrisas y lágrimas… de risa. Me decían los amiguetes que saliera… pero conozco mis limitaciones, y además no bebo, por lo que servidora se limitó a ver cómo cantaba el percal… y a secarme el lagrimal de la risa.

En fin, una experiencia nueva para alguien que sólo canta en la ducha y que el resto del tiempo canturrea…

Guía del Michelín: prospecciones recientes y futuras

Ya sabéis que los jueves toca prospección culinaria, pero esta semana, tras la resaca post-wienerschnitzel (es decir, tras todas las milanesas que nos zampamos en Austria), hemos reafirmado alguno de los ya conocidos y hemos conocido otro, así como hemos establecido futuras acciones prospectivas.

Ya os dije que el sábado bajamos a Barcelona a ver ruido y comer bien a horas intempestivas: me bajé una paellita en La Tramoia que me alegró el paladar cosa mala. La Tramoia, al fin y al cabo, es el primer sitio común que encontramos el Barbas y yo hace ya casi cinco años.

El domingo el Barbas y su joven vástago tenían apalabrada su mariscada anual: busqué el lugar habitual de dicho evento, El Pòsit: habían abierto uno en la zona noble, pero no tenía mariscada, por lo que plegamos velas hacia el de Barceloneta, donde nos pusimos morados, ellos de marisco y yo, más frugalita, de una sopa de pescado que quitaba el sentido y un rodaballo al horno que tela marinera.

El martes fuimos de tapas vascas: acabamos en Bilbao Berria, al lado de la catedral, después de buscar sitios donde tapear y sentarnos.

El miércoles volvimos a Viento del Plata, carnívoros de nosotros, donde consolidamos la entrada: es mi argentino favorito de Barcelona, aunque el Vaca Atada no es para comérselo de vista. Un par de amigos del laburo me recomendaron dos más: El Foro y La Chacha, en Barcelona; me los apunté al objeto de probarlos en el curso que entra, ya os informaré.

El jueves propuse rollo fondue, y probamos La fondue de Gràcia. Aunque tiene delicatessen del tipo carpaccio de magret con foie o solomillo con foie (se me va a poner cara de pato con tanto magret y tanto foie), y tiene varios tipos de fondue (aunque, por desgracia, no la borgoñona), me decepcionó un poco. Hum. Habrá que insistir.

De todos modos, por lo que vimos unos y otros antes de reunirnos, en Gràcia hay muchos sitios para probar. Estoy por sugerir un año de gracia (52 jueves, más o menos), viendo la amplia variedad gastronómica que sólo este distrito reúne…

En fin, mis bienamados lectores, iremos anunciando adquisiciones culinarias según se vayan realizando. Permanezcan atentos a sus pantallas…

Parecido razonable VII

Cada vez que mi otro primer ministro aparece por la tele, qué queréis que os diga, me acuerdo de la madre de Brian, el de La vida de Brian.

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Gordon Brown, primer ministro inglés.
Qué ganas de que Brown le diga un día a Bush & CIA que, en vez de una estrella, les ha guiado una botella… Ved la citada peli y las noticias de la BBC y luego me lo contáis… tjones.jpg
Terry Jones, parte del grupo humorístico Monty Python.

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