Saludos desde México D.F. / El bazar del sábado

Aquí estoy, de nuevo de vacaciones, y de nuevo en México DF… vale decir que por fin, porque, a pesar de todas las tecnologías, hay que ver lo que se tarda en llegar desde Europa.

En esta ocasión vinimos desde París – Charles De Gaulle, un peazo aeropuerto con unas cuantas terminales, que se multiplican cuanto más apurado estás… Digamos que el Barbas y yo adolecemos de cierta galofilia gastronómica, así que, al llegar, fuimos a la que creímos era nuestra terminal, la 2F, y vimos una brasería, donde entrarnos a ponernos ciegos, con todo éxito. Casi a la hora de embarcar, vemos que horreur! no es la 2F, sino la 2C, y como Benny Hill, a correr hasta la 2C. Suerte que el Charles De Gaulle no es Barajas y el autobús pasa a menudo, que llegamos a tiempo a la terminal, para comprobar que las colas para el control policial son pantagruélicas. Sudando la gota gorda, por fin pasamos por el gendarme (¿por qué iban todos de uno en uno, aunque fueran juntos? ¡Que tenemos prisa!) Llegamos a la puerta 87, y la han cambiado a la 91… el avión tiene retraso (menos mal) y el embarque también.

Esta vez no pude dormir casi (los asientos de Lufthansa son mejores para dormir que los de Air France), pero los asientos tenían una pantallita y un mando con juegos, por lo que nos tiramos fácil 9 horas jugando al Shanghai (el Taipei del Windows) y oyendo música clásica (con un aria de Las bodas de Fígaro y otra de La flauta mágica incluidas). Tan concentrada estaba, que ni siquiera cogí los cubiertos cortesía de la aerolínea (el tenedor estaba bien, pero la cuchara no era de mi agrado). En el rato que me detuve, fue para ver Groenlandia, tan blanca y bonita, le hice sólo una foto, que publicaré cuándo y dónde corresponda… La verdad, pensé en el calentamiento global, y me dio pena…

A las 9.30 pm llegamos al aeropuerto Benito Juárez (el avión salió una hora tarde, pero sólo llegó con media hora de retraso), y, tras desembarcar, nos tiramos una hora en la cola de la migra (el Barbas, por cortesía y porque puede -es español-, decidió pasar conmigo por la cola de extranjeros), donde el agente nos tomó el pelo por haber puesto el vuelo Barcelona-París, y no el París-México (y tal cual nos dejó pasar, por lo que tampoco debe de ser crucial para la seguridad del país). Vimos que las maletas habían salido antes que nosotros y tuvimos la inmensa potra de que, en el botón de la aduana que indica si te toca revisar, saliera verde… salvando la cola inmigratoria, estuvimos fuera pronto.

La siguiente alegría, tras contactar con la familia (motivo principal del viaje) fue que nos daban 15 pesos por cada euro, lo que, al margen de que todo es más barato, es más fácil de calcular que los 13 habituales (de hecho, me había decidido a dividir entre 8, que tampoco es tan chungo, y es bastante aproximado). Nos acostamos a las 12.30 (me arrastré a la cama) y dormimos como osos.

Esta mañana traía yo dos planes maquiavélicos: desayunar en un hotel que hay al lado de casa de mis suegros y darnos un paseo por el bazar del sábado, que es de artesanía un poco de diseño; al lado hay un mercadillo más barato donde encuentras cosas estupendas y a un precio que dan ganas de comprar y comprar, pero me he controlado… He decidido adquirir variada artesanía en éste u otros sitios…

El resto del día lo hemos pasado de tranquis en casa, con un sueño (me cuesta más de 2 semanas acomodarme al horario nuevo, como ya me pasó en EEUU) importante. Pero bueno, son vacaciones, que dan para la holganza y las visitas turísticas… Mañana tengo pensado ir a ver casas de famosos (Trotski y Frida Kahlo), pero no sé si podrá ser, y reunión familiar a gran escala, con mis sobrinos Alejandro y Jordi (casi 2 y casi 4 años) incluidos, por lo que será a la par gratificante y agotador…

Traducciones sindicales

En mi currelo hay, como en tantos otros, representación sindical; concretamente están UGT, CCOO y CNT. Se pegan con la patronal alegremente, y a veces ganan y a veces pierden. Como en el parchís, se comen uno, cuentan veinte, y todo aquello.

A menudo llegan nuestros representantes sindicales (que, todo hay que decirlo, son eficaces: tras cinco meses reclamando unas horas extra a mi cadena de mando, al sexto, reclamando una sola vez a un sindicato, me las pagaron) repartiendo comunicados con sus logros. Como estamos en Cataluña, están, a priori, en castellano y catalán; como esta plataforma de telefonía tiene campañas de bastantes países y el inglés es un idioma oficial en algunas de ellas (la mía, sin ir más lejos), también están en inglés.

Pero no el de Shakespeare; o, por ponernos modernos, no el de Graham Greene o J.K. Rowling, sino el de from lost to the river: por ejemplo, si te ponen una demanda, en vez de decir I’m going to sue you, dicen I am going to put you a demand. El fallo de la demanda no es the lawsuit sentence, sino the failure of the demand.

Por un lado están los estudiantes y aficionados a traducir de la plataforma y que tienen más labia que ciertos traductores de la red (páginas traductoras, I mean); por otro, que si yo fuera una currante guiri y leyera párrafos como el anterior, pensaría cojones, si así escriben mi idioma, no quiero ni pensar cómo me van a defender… Que hoy día, por muy combativos que seamos, la imagen hace mucho.

Su, azafata

No se trata de que ampliéis vuestra colección de Sues como si fuera de Barbies: es que esta mañana me han llamado, en principio, para hacerme una encuesta, aunque en realidad era para ver si quería hacer un curso de azafata de vuelo (gratuito, eso sí). Le he dicho que era demasiado bajita, pero la moza ha empezado con que en torno a 1.57, y tal y cual. barbie_air.jpg

Yo no sé si en el ADN de las mujeres reside una secreta ambición de ser azafata, porque la idea me seducía; pero tengo cierto sentido práctico (poco), y la realidad se ha impuesto a mis deseos: ¿de qué me sirve hacer un curso en el que me acepten, si luego sólo me va a servir para enmarcar el diploma, dado que, de momento, no existe Air Hobbit?

Pero claro, luego he pensado que su insistencia venía del hecho, como teleoperadora, de que tenía órdenes de fichar a la mayor cantidad de mozas posible. ¿Será que a más postulantas, aunque no lleguen a la altura que piden las aerolíneas, les dan más subvención de la Generalitat, la UE o el Ministerio que sea?

Contra la malversación de recursos lingüísticos (¡Hablad bien, coño!)

20070413elpepivin_5jpg.gif

Feliz Sant Jordi 2007

Hoy es Sant Jordi, una de mis fiestas favoritas de Catalunya. Es la variante del día de los enamorados, y consiste en que él le regala una rosa a ella y ella un libro a él, pero las cosas están cambiando últimamente, no porque cambie la sociedad, sino porque ellas leen más que ellos, y los de las librerías lo saben, por lo que yo creo que la iniciativa igualitaria también sale un poquito de los libreros (al fin y al cabo, hoy se realiza la tercera parte de las ventas de todo el año).

Cuando aprobaron el Estatut, Maragall dijo que quería que Sant Jordi fuera feriado: como tenga la misma capacidad profética para todo, va dado: de momento, toca ir a currar como cualquier otro día en el que no se publiciten libros a saco. Sin embargo, sí me he encontrado cierta tendencia a la holganza: el tren iba hoy abarrotado (si me descuido, bajo a Barna de pie, lo que me jode cosa mala) y la plaça Catalunya estaba llena de gente, televisiones, pantallas… no sé si la gente luego leerá en consonancia con el tiempo que se tire hoy rascándose el bandullo.

Yo, madrileña de pro, también he colaborado con la fiesta. Como he tenido que ir a la dietista a celebrar lo bien que hago el régimen de mantenimiento (y es sarcasmo, porque se supone que es para bajar… pero me estoy manteniendo como Dios, vamos), a la puerta había un puesto de libros, y me he retratado con el Barbas: tras consultar con mis fráteres, le he comprado La catedral del mar, de Isidoro Falcones con un 10% de descuento, que han recuperado con el precio de la rosa (¡la madre que los parió!). Le he despertado cantándole Las mañanitas (y en el día de Sant Jordi te las cantamos así…).

« Entradas más antiguas