Susa en USA 1

Para empezar, deciros que este teclado no es espanyol, por lo que escribire como pueda y, a mi pesar, sin acentos (soy una orthography freak). Y ahora, a lo que cuenta: detalles y placeres del viaje.

1. Aqui todo es king size. Da igual que no tengas hambre: el refran de ande o no ande, burro grande, toma carta de naturaleza en este pais. Te ponen un patatal de french fries, una vaca entera si pides un solomillo, un litro de bebida si solo querias un chupito, y asi siempre. Tambien los coches son enormes (a mi me cuesta aparcar el Meriva, con uno de estos me muero), aunque ahora usan mas los japoneses porque gastan menos.

2. Es mentira que sean bordes. Sobre todo, en el caso de los neoyorquinos: yo me imaginaba a una especie de parisinos angloparlantes, y para nada: en seguida se ofrecian para ayudarte. El extremo fue cuando el metrocard lo pase una vez y la puerta no se abrio (y con mi pase tenia que esperar 18 minutos para volver a intentar entrar) y un perfecto desconocido perdio dos picadas (porque con la primera empezaron a salir cretinos del metro en masa) para que yo entrara.

3. El ingles es la lengua oficial… pero el espanyol lo habla (casi) todo el mundo. Yo habia venido aqui a practicar, y ni por esas. Me tendre que ir a Wisconsin a tal efecto???

4. Aunque la gastronomia gringa no es exactamente celebrada fuera de sus fronteras, las tiendas de productos para cocinar deberian serlo. En serio, tienen unas fruslerias que me tienen encandilada. De momento, me he comprado cuatro cosas, pero todavia quedan dias… Cuando vuelva, publicare inventario con fotos…

 5. Aunque se deba al calentamiento global, parece que esta haciendo mas frio en Espanya que aqui. En serio, la minima (de dia) en Boston esta siendo de unos 6 grados centigrados. Toda la nieve que yo temia, no esta cayendo. El forro polar que compramos hace bulto en la maleta estupendamente… parece que con un poco de suerte me servira cuando vuelva…

6. Friquimomentos. Ya sabeis que yo tengo mis momentos fetiche. Me encanto descubrir localizaciones, sobre todo de Woody, en Nueva York, o guinyos musicales: por ejemplo, nos alojabamos en Harlem (que esta bastante chulo, que quereis que os diga) y para llegar cogiamos el tren A… tal como recomendaba el jazzista Duke Ellington, que vivia en ese barrio y compuso Take the A train. O nos metimos en un diner (tipica cafeteria de aqui, como las de las pelis) de Broadway que parecia sacada de los anyos 50, tal como iban vestidos los camareros, y de repente se ponian a cantar. Casi me parto con aquella que servia el cafe con la izquierda y sostenia el microfono con la derecha…

7. Lo que mas me ha gustado es que cualquiera cabe aqui. Ya se que el departamento de inmigracion no piensa lo mismo, pero una vez estas, no importa lo raro que seas, encuentras alguien igual de raro, o alguien que te hace sitio en tu rareza. Se que suena a propaganda barata de pelicula Tio Sam, pero eso es lo que yo me he encontrado. Si cambian el sistema sanitario y el culinario, empezare a considerarlo…

En fin, esto es todo por hoy, dia de San Esteban (aunque en Espanya ya es 27), pero continuara…

Se abre la veda

Mañana parto a lejanas tierras de vacaciones. Según llegue al aeropuerto del Prat a eso de las 5 de la mañana, se abre la veda dietética.

Tras muchos días pensando qué hacer con mi régimen (¿me lo salto a saco? ¿Hago contrición y cumplo?) he decidido que ni tanto ni tan calvo. Es decir, no quiero dar al traste con mi esfuerzo de los últimos meses, pero tampoco quiero pasarme de austera, porque, qué coño, estoy de vacaciones y además son navidades, dos momentos propicios para pasarme cuatro pueblos. Así que ahí va mi autocontrato dietético/antidietético para las próximas dos semanas y media.

1. No comer entre horas. En el preciso momento en que reincida en el picoteo, cavo mi propia fosa, pues dejar de hacerlo es bastante chungo. Lo digo por experiencia.

2. Comer verdura todos los días. Aunque sea un plato de ensalada. De aderezo, Italian dressing, que parece que es lo más parecido a una vinagreta que tienen por allá.

3. Tomar postre, si me apetece, ya que el punto fuerte de la gastronomía gringa es la repostería…

4. Desayunar fuerte, dado que a mediodía sólo es un pequeño lunch y hasta la cena, a media tarde, nada.

En fin, ya os contaré resultados. No me fío mucho, algo subiré, pero se trata de minimizar el daño lo más posible. Al menos, a la vuelta tengo dietista…

En fin, intentaré escribir alguna vez desde allá (en USA también hay ordenatas e internet). Últimamente escribo poco, o sea, que ya os tengo acostumbrados… En cualquier caso, felices ascuas y próspero Merimée, y todo aquello…

Réspices

Ayer nos llevamos la bronca del siglo por todo el trabajo inconcluso que tenemos ahí; en mi caso, asciende a no sé cuántas explicaciones incompletas que tendría que ir contestando a los clientes desde ni se sabe; en parte por una inicial falta de organización por mi parte (derivada del hecho de que no manejaba el cotarro), en parte porque hay prioridades: vaciar el buzón de emails.

Para el caso, ayer hice 71 emails (aunque dejando algunos incompletos) y dejé diez para hoy, que se han convertido en 31 (qué capacidad de reproducción tienen los jodíos): espero poder ventilármelos todos hoy y cerrar unas cuantas incidencias de ésas abiertas que tengo, no porque lo haya dicho el jefe, sino por un mínimo de prurito profesional que me suele entrar justo antes de las vacaciones…

Subastas // En pie de guerra

Subastas y otros gastos de bolsillo
En Nueva York han subastado el vestido que Audrey Hepburn llevaba en una de mis pelis fetiche, Desayuno con diamantes. El vestido es de Givenchy y han pagado por él un pastón. También se subastaron el lunes la letra de Maxwell’s Silver Hammer (una canción del Abbey Road) manuscrita por Paul y una guitarra de Jimi Hendrix: otro pastón por comprar una puñetita que igual se tiene de exposición y ni se utiliza. Y yo me pregunto ¿quién tiene tanto dinero para gastárselo en estas pijadas? Porque vamos, ochocientos mil dólares largos así, de dinero de bolsillo, no es lo corriente…

Aquí tenéis un vídeo con la primera escena de la citada peli, para que sepáis qué vestido se ha subastado.

En pie de guerra contra la gordura
Ahora que los fumadores están controladitos (aunque aún no les hayan puesto la estrella amarilla ni el brazalete, porque tal como los persiguen, todo se andará), tocan los gordos. Lo llevo diciendo tiempo, y parece que no me he equivocado.

Por un lado, en Nueva York han sacado una ordenanza para reducir una miajica las grasas Trans (que son las más nocivas de todas, dada su composición bioquímica) en cada comida, para que los neoyorquinos no engorden.

Por otro, ciertas asociaciones de consumidores han pedido a Casa Tarradellas que retiren un anuncio porque sale un niño comiéndose una pizza entera (el anuncio es el de aquí abajo), a lo cual pongo mis objeciones:

1. No creo que una pizza más o menos casera sea lo más pernicioso que hay.
2. En ningún momento se ve que el niño se haya bajado la pizza él solo, es posible que la yaya se haya comido una parte.

Además, la ministra de sanidad, la Salgado, anda en broncas con Burger King por un peazo hamburguesa con cienes y cienes de calorías.

Las medidas que se toman son un poco gilibobas; cuando estudié trabajo social, una profe que tuve diferenciaba entre activismo y actividad: la segunda tiene un objetivo concreto, mientras que el activismo es más como para cubrir expediente. En este caso estamos en las mismas: se quiere reducir la obesidad, pero se toman medidas de cara a la galería, y ninguna de carácter educativo, que, yo creo, serían muchísimo más efectivas que todas las prohibiciones y restricciones porque sí.

El video de pizza Tarradellas:

Rabo de toro

Como mañana miércoles tengo una invitada en casa, ayer fui al Corte Inglés, único sitio donde me consta que tienen esta parte del buey. Llegué al puesto de carnicería, y pregunté, para saber si quedarme o no:

- ¿Tienen rabo de toro?

Al parecer les había llegado un cargamento, o algo así, por lo que me quedé. Pero las dos señoras que había delante, no sé si porque lo traían entre las cejas, o si les traje recuerdos al paladar, se unieron a la cofradía del rabo de buey, y empezaron a pedir como locas. Yo pensé estas guarras me van a dejar sin (una es muy vehemente), pero, en un alarde de anfibología, el carnicero dijo:

- No se preocupen, hay rabo para todas.

Al final, me llevé casi dos kilos y medio: por un lado, dos bolsitas de casi un kilo, una para lo del miércoles (que es esta receta de Arguiñano), y otra para el Barbas y para mí, un día que tengamos antojo de cocina cordobesa, más casi medio kilo de huesos para un caldo, que dicen que queda santo (también me dijo mi madre que hay un plato francés llamado Sopa de rabo de buey, que buscaré, al objeto de intentarla).

Ya, del tirón, cogí un magret de pato para hacerlo al estilo de Paul Bocuse (padre de la nouvelle cuisine) el martes por la noche, después del Comisario y un queso feta para comerme en ensalada el que había en casa sin sentir remordimiento ni sentimiento de culpa.

En fin, que de aquel proyecto culinario para el 2006 (intentar rabo de toro, ossobucco y tournedó Rossini), sólo me queda el tournedó, porque en anatomía vacuna este año he abundado en rabo y rodilla…

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