La foto del exnovio

Estaba hoy el percal revuelto cuando he llegado a las 3. Me dice una de las chicas de Back Office: dile a Fulanita que te enseñe la foto de su exnovio. Ahí me ha picado la curiosidad, máxime cuando he preguntado a la chica del otro lado ¿cómo es el novio de Fulanita? Y me ha contestado:- Sólo te harás una idea cuando lo veas.

Pues estamos buenas. Me ha entrado el orgullo y he decidido que quería que me lo dijeran, aunque no sé si el orgullo me servirá de algo en lides como ésta. En eso que ha llegado una de las Team Managers, que me ha contestado lo mismo, con lo que lo comido por lo servido, me he quedado igual que estaba.

Por fin, mi jefa de equipo ha sido benevolente y ha piado por esa boca: Menudo capullo. Porque, la foto de su exnovio que lleva en el móvil, es de ese apéndice interinguinal masculino.

Y claro, se me ocurren preguntas sin respuesta:

1. Si tan orgullosa está y tanto le gusta, ¿para qué lo deja?

2. ¿Por qué piensa que el resto del mundo quiere verlo?

3. La cara es el espejo del alma, pero ¿qué reflejan otras partes del cuerpo?

En fin, yo que sólo llevo una foto del Barbas cuando todavía no era tal (esto es, afeitado), me parece que me he quedado totalmente obsoleta en lo que a fetiches fotográficos se refiere…

Otro obús sin explotar

Aunque esta frase se reserva para cuando alguien suelta una frase por demás tonta e inapropiada (y que supongo que nació a raíz de los obuses de la guerra civil que explotaron años después de que acabara la conflagración), en realidad hablo de una bomba que explotó con 51 años de retraso, ahí es nada: estaban haciendo una carreterita en Alemania -que ya sería una autobahn de aquéllas-, cuando ¡BUM! mascletà al canto: una bomba aliada de la Segunda Guerra Mundial. ¿Y qué se deduce de este hecho?

Que hay que ver:
  • a) cómo limpiamos los restos de los otrora campos de batalla;
  • b) la alta calidad de los explosivos aliados, que medio siglo todavía pueden darte un sustillo que otro;
  • c) si esto cuesta limpiar peazo bombas en el primer mundo, no quiero imaginarne los campos de minas antipersona en el tercero. O, dicho a la manera de los castizos, si aquí nieva, cómo estará en la sierra.

Compañerismo y olfato

Hoy voy a sacar a la palestra una historia que me contó Miss Piggott que pasó en el sitio donde ella trabaja y curraba yo antes. Yo pensaba que cuando dejábamos el colegio se iba al garete la puerilidad, y no.Cuenta la Miss que en su curro, y concretamente en el departamento desde el que levanta España todos los días, hay dos bandos declarados, llamémoslos A y B. En el grupo A hay una persona con problemas de sudoración y le canta el ala cosa mala.

¿Qué hacen las trabajadoras del grupo B?
a) Se lo dicen, con mayor o menor delicadeza.
b) Le regalan con toda la mala baba un desodorante muy potente y se alejan riéndose.
c) Van en manada a chivarse al director de la sucursal.

Las tres son bastante flipantes, pero los que hayáis escogido la c) habéis acertado.

La Miss, que es discreta y su afán de cotilleo no llega tan lejos como el mío, no ha especificado cómo ha acabado la cosa; pero desbarremos un poquito, que la ocasión lo merece:

¿Qué habrá hecho la ocupada dirección de la empresa ante tan olorosa acusación?
a) Mandar a hacer puñetas a la embajada acusica.
b) Castigar a la embajada acusica bien de cara a la pared, bien copiando cien veces en una hoja de cuadros No debo chivarme de las compañeras, o me quedaré sin recreo.
c) Castigar a la fragante trabajadora, que es posible que la pobre mujer sufra más de lo que el grupo B pueda imaginar, por lo que seguramente se sentiría aún peor.

En fin, que ahora me alegro de que me echaran, porque tela marinera: un día te olvidas la colonia, y lo mismo te montan un consejo de guerra (o te mandan a doblar cajas al desván, que también las había dadas a eso…).

Mis series de los lunes

Los lunes, cuando vuelvo del tajo -aunque como ahora tardo menos, tengo que hacer un poco de tiempo- veo dos series del FBI, para horror de Miss Piggott, que abomina de ellas y me pregunta cómo puedo: son mi particular reposo del guerrero.A las 21.30, en AXN, empieza Mentes criminales; como en las series lo que prima es la especialización, éstos son especialistas en ciencias del comportamiento, y van persiguiendo asesinos en serie por todos los EEUU.

Se distinguen por ser unos cerebrines (aunque a más de un psicólogo le pondrán del hígado), sobre todo el prota, Gideon, que no es otro que el legendario Iñigo Montoya, huido de Tan muertos como yo. Es muy interesante, aunque la tele en abierto parece que no le ha dado muchas oportunidades.
Me paso a Calle 13, donde dan Numb3rs, donde el hermano matemático del doctor en Alaska le ayuda a resolver los casos sirviéndose del razonamiento puro, y limitándose al área de Los Angeles.

Me gustan porque, en ambos casos, tienes que estar atento y sin perder ripio, (aunque alguna cosa se me cuela, sobre todo en Numb3rs). Después de esto puedo cenar tranquilamente y empiltrarme para afrontar un martes lleno de horas de trabajo y emociones…

Los sustos del Horno

Mi competencia informática tiene un límite, que generalmente está dentro de las paredes de este blog. Pero de vez en cuando me la juega, como ayer por la tarde, según publiqué el post de los Vademécums: de repente me dijo que no había nada publicado. Y cuando digo nada es que no había blog por ningún lado. Pantalla en blanco, ni una señal. ¡Argh! ¿Qué le ha pasado a mi querida bitácora, lucerito de mi vida? Me metí en blogger, de hecho no me había salido de la página, y saqué dos cosas en claroscuro:

1. No había nada publicado (o eso decía la pestaña de estado de publicación).

2. Mis artículos no se habían perdido.

¿Qué hacer, Señor, qué hacer? Digo, cuando acabe de blasfemar. Porque intento republicarlo todo, y la cosa se mete en una suerte de bucle infinito tal, que antes se hiela el universo que se republica mi blog. Me seco el sudor que me chorrea por la frente, y de repente miro los feeds del sitio que hay en las pestañas de las opciones: compruebo alegremente que, en algún lugar de la world wide web están los contenidos de mi blog, pero no la plantilla; sin embargo, si me meto en Plantilla y le doy a ‘Vista previa’, aparecen los contenidos apelotonados y la plantilla con esos tonos ocres que he decidido darle. Como a Edison en su día, se me enciende una bombillita y me digo: la solución va a estar en republicar la plantilla: sin tocar un ápice en la misma, la grabo y publico el índice solamente, et voilà! El horno vuelve a ser el que era, con sólo la parte de sudor, que la sangre y las lágrimas las dejo para otro día.

Esto ha reavivado mi curiosidad por WordPress, donde posiblemente traslade el horno, para lo que pediría opiniones y experiencias, a ver qué tal es…

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