Necrológicas: Naguib Mahfuz

Descubrí la obra de Mahfuz en los años noventa; más concretamente inicié una aproximación, pues su obra es extensa e intensa, y abarcarla toda no se puede hacer de golpe, ni por géneros ni por títulos

Ha practicado todo: retratos sociales, conjunto de cuentos al estilo árabe (con genios y criaturas sobrenaturales), cuentos realistas, novela histórica y novela social, en la línea de Dickens, pero transcurriendo en su ciudad, El Cairo.

Introdujo la novela en la literatura en árabe lo que le valió el Nobel en 1988, siendo hasta la fecha el único escritor de cultura árabe en recibirlo.

Sus obras más famosas son Trilogía de El Cairo, Hijos de nuestro barrio (que le valió una fatwa a cargo de un imam por supuesta blasfemia contra el Islam, y que está prohibida en Egipto) y El callejón de los milagros, de la que el cineasta Arturo Ripstein hizo una adaptación a la realidad de Ciudad de México.

A raíz de la fatwa dictada en su contra, en 1994 sufrió un atentado en el que unos energúmenos lo apuñalaron (hay que ser muy valiente para apuñalar a una persona de 83 años, me parece a mí); en 1996 los islamistas lo declararon hereje y lo condenaron a muerte, y desde entonces no volvió a salir de su casa.

Mahfuz fue un partidario acérrimo del diálogo y defensor a ultranza de la palabra como vehículo para la resolución de problemas. Tanto, que dijo en una ocasión que si algún día no le apetecía escribir más, esperaba que ése fuera el día de su muerte.

Con casi 95 años, ha fallecido por una tenaz gripe, a la que, a diferencia de los fanáticos, no ha podido vencer ni eludir. No sólo la cultura árabe, aquellos que disfrutamos con su obra hemos sufrido una pérdida con su muerte. Maestro, que la paz esté contigo, allá donde estés.

Se acaba agosto

Es obvio, no hay más que mirar el calendario (estamos a 29), pero se nota también sin necesidad de mirarlo: anochece antes, la ciudad tiene cada día más coches (y atascos), aunque los transportes públicos no actúan en consecuencia poniendo más servicio, y, sobre todo, entran las llamadas de toda esa gente furibunda porque ha vuelto de vacaciones y su aparato sigue sin funcionar.Yo, por mi parte, estoy algo nerviosa, no por el asuntillo cutáneo aquél, que ya he digerido, sino porque se aproxima el día 8, y no sé si estaré en la lista de aceptados. Sin embargo, espero que ninguna emoción fuerte más (con el accidente de julio y el lunarcito de agosto me vale para este verano, gracias) me distraiga en unos cuantos días…

Más difícil todavía


Como si fuera fácil y entretenido diseñar los menúes semanales, añadimos ahora una nueva pega: tienen que ser adelgazantes: nos ponemos a régimen. Me apetece poco o nada, porque creo que es público y notorio que me encanta comer, pero qué remedio, es lo que toca. Una vez te pones, todo -o casi todo- son alegrías: caber en ese pantalón que tanto te gusta, no parecer un bibelot de los que anuncian neumáticos, que la gente te diga lo de estás genial… Y sé que toca porque estoy en la fase yonqui terminal: sólo llevo chándal (y similares) porque es lo más cómodo y donde mejor quepo.Este fin de semana nos hemos dado nuestro pequeño homenaje previo, y ya hoy somos buenos y ponemos sonrisa de anuncio de cara al via crucis que se avecina. En fin, se aceptan sugerencias de nuevos platos nuevas ensaladas sabrosas y nutritivas

El bibelot Michelín, que dio nombre a los flotadores de nuestros vientres.

Una lección de economía doméstica

Ya sabéis que desde hace tres meses o así planifico los menúes semanales. Para mañana había programado un suvlaki, que es como los griegos llaman al kebab o pinchos de cordero (como la cosa irá acompañada de salsa de yogur y pepino, no hay dudas sobre su helenidad). Una vez ultimada la lista, fuimos al caprabo, vale decir que en la mejor hora, porque no había casi nadie, y no tuve que hacer cola ni para la carne ni para el pescado.Llego a la carne, pido un par de cosas, y entonces, con mi santo cuajo, solicito 300 gramos de pierna de cordero deshuesada. No puede ser. Tiene que ser la pierna entera. ¿Y qué hago yo con una pierna de cordero entera, si sólo quiero 300 gramitos de nada?

Amablemente la carnicera me ha dicho que ella me deshuesaba eso; pero como para llevarme los 300 gramos de kebab necesitaba la cacha entera, la ha convertido en tres bandejas de filetes y dos de carne a taquitos más los huesos: cinco potenciales platos más un caldo.

Así que, de un gasto que, de todos modos, tenía que hacer si quería elaborar mis pinchitos, me he encontrado con un plato por semana para las próximas cuatro. Hum, esto de la economía doméstica es una ciencia más allá de Malthus o Adam Smith…

Categoría: Clasificado X, Mundo gourmet, Su-b-sanadas

Carta abierta a Plutón

Pues nada, Plutón, un placer. Al final, los astrónomos han decidido que no eres planeta, sino una especie de planetoide, planeta pequeño, ¿ni siquiera se han puesto de acuerdo en esto?Desafortunado de ti: en el Olimpo te repartiste el cotarro con tus hermanos Neptuno y Júpiter y te tocó lo peor (el inframundo); hoy, los dioses del mar y el cielo respectivamente estarán partiéndose de risa por las esquinas porque para los astrónomos también eres un infra-algo, aún por concretar.

Pero que nadie crea que has desaparecido: el hecho de que ya no seas parte del planetario del Sistema Solar no quiere decir que te hayas mudado de la mano de tu barquero, Caronte: seguís ahí los dos, pero con un estatus nuevo, capitaneando esa estela de planetoides nuevos con nombre por concretar.

Es de esperar que, al menos, la Disney no decida desbancar a Pluto (tocayo tuyo, nacido poco después de tu descubrimiento, en 1930) de su estatus canino y convertirlo en cualquier otro bicho…

PD ¿Y qué vamos a hacer ahora los escorpio? Se supone que nos riges tú… ¿O los astrólogos van a admitir a los planetoides en la carta astral?

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