Síndrome posvacacional

Hoy se acaban mis vacaciones. ¡Horror! No me apetece nada volver al tajo, contar de nuevo las semanas de lunes a jueves hasta que lleguen las próximas vacaciones…Lo mejor, sin embargo, no es únicamente que sólo falten cinco meses, sino que todavía tengo una semana por elegir (y no sé cuándo hacerlo) más cuatro días que, bien distribuidos, pueden dar lugar a fines de semana muy largos (lo cual sería mejor que una sola semana seguida, si lo miras bien).

Pero, mientras lo pienso, hoy a las 3 me tengo que logar y empezar otra vez a pasar avisos, mire, señorita, voy a ir a consumo y todo aquello… ¡¡¡Socorro!!!

Heridas, cicatrices

Ayer recogimos el coche, reluciente nos lo entregaron, y hasta le quitaron una rozadura previa. Además no nos cobraron la franquicia en el taller, supongo que lo hará la aseguradora a su debido tiempo, pero justo después de las vacaciones es un alivio. En general este asunto está solventado, salvo por una cosa: mi pánico en las glorietas se ha agudizado. Ahora estoy en un estado de paranoia, y ya sólo confío en el Barbas (que conduce como nadie) y, más o menos, en servidora. Sobre todo en las glorietas. Ayer uno se detuvo a tiempo, pero se me pusieron los nervios de punta en previsión de lo que pudiera pasar. Y eso que no era un vehículo de correos…Hoy, a la vuelta de comer en el Maresme (a una hora de coche), el Barbas ha decidido que cogiera yo el coche. Me daba un poco de cosa, pero lo he logrado, incluso he atravesado unas cuantas glorietas, y sin que me temblaran las piernas…

Lo de la universidad va más o menos. El viernes se publicaban las listas provisionales, y al menos no estoy excluida. Estoy la tercera en la lista de espera, con lo que sólo basta que declinen tres de los aceptados, y allá va Su. De todos modos, el 8 de septiembre se publican las listas definitivas, el 14 sería la matrícula y el 19 la última repesca. No está todo perdido.

Para acabar con el post, el día 9 me quitan un lunar negro que tengo en el hombro, y que tiene una pinta horrible. Lo que peor me tiene de todo el tema, mucho más que cualquier posible dolor, es lo que ponía el facultativo: descartar melanoma. Todo el mundo me ha animado con que no es para tanto; la verdad es que después de que me dijeran eso leí lo de la universidad, con lo que la esperanza se hizo más fuerte que la desesperación…

Os mantendré informados.

Tengo un vecino famoso

Hace unos meses, volvía de llevar la basura al cubo en mi glamuroso chándal, cuando vi una cara familiar, pero que no acababa de asociar. Será un vecino, pensé, y como a tal lo saludé. Cuando me contestó debí dudar, porque mis vecinos no responden. Cuando llegué a casa, relacioné: antiguo presentador del telediario de TV3 y locutor de radio, ésa era la persona a la que había saludado. Le dije al Barbas:

- Mira a quién me he encontrado.

- ¡Anda!

Y ahí quedó la cosa.

Semanas más tardes lo vi un viernes por la tarde viniendo de la compra con su señora, y como una cotilla furtiva, le dije al Barbas: ¡mira, está ahí! Si no es él, que baje Dios y lo vea… Pero claro, en la nómina general de vecinos no venía el nombre del famoso de marras, por lo que el Barbas no me creía. Y él que sí, y yo que no.

Ayer, cuando llegamos, tuve a bien abrir el buzón, y mira tú por dónde, y debido a la pésima numeración de mi calle, había una carta para él. Ya lo sabéis quienes tenéis pareja, una de las mayores satisfacciones es demostrar que tenías razón en cuestiones irrelevantes, como la identidad de tu vecino.

Así que en estos tiempos en los que los famosos son como una nueva aristocracia, vivir en mi calle es como vivir en Pedralbes, mira tú por dónde…

Suiza a vuelapluma

Hace pocas horas que he llegado, y ya estoy aquí, blogueando, en apartados, como a mí me gusta.

La llegada, o el curioso aeropuerto de Ginebra
Cuando llegas a un sitio de vacaciones, estás abierto a las experiencias y lo que no te parece curioso te parece, simplemente, bien. Nuestro coche era de Hertz (lo que tiene cierta lógica, porque parte del viaje tenía objetivos científicos, y el hercio -tal significa Hertz- es medida de frecuencia), pero lo habíamos reservado en Hertz Francia… que está en el piso de arriba del aeropuerto. Así que lo curioso es que coges un ascensor, et voilà! República Francesa… Para volver a Suiza das una pequeña vuelta, que cuando vas de vuelta a devolver el coche antes de coger el avión, te parece de todo menos curioso.

El sistema de propinas de la Confederación Helvética
Normalmente, las guías te anuncian cuánta propina se suele dejar en los sitios, pero en la Michelín de Suiza no decía nada. ¿El 10%, como en Francia, el quince, el cinco? No hemos podido dilucidarlo en una semana, pero algo sabemos: no es el cinco por ciento.

No, porque la primera noche, un italiano, dejamos el 10%: salió el dueño del restaurante a despedirnos, y no nos besaron en la boca por si temíamos que era el beso de la muerte. El brillo en la mirada de las camareras cuando veían el propinón era tal, que lo fuimos reduciendo. El último porcentaje dejado fue un 5%: por toda Suiza hemos dejado al gremio hostelero rezando por nuestra pronta vuelta.

En internet no todo es lo que parece…
Aunque eso es sabido, a veces la realidad te lo recuerda. ¿Por qué lo digo? Bueno, uno de los hoteles, en un pueblito llamado Innerkirchen (hacia el centro, cerca de Interlaken), según la web parecía la casita del abuelo de Heidi. De lo vivo a lo pintado, que diría el otro. Se parecía en las flores de los balcones, pero nada más. Al menos, las vistas eran imponentes, y se oía el rumor del río…

La espinosa cuestión lingüística
En realidad, es tan espinosa como todos queremos que sea. Para los suizos es normal que en una parte se hable alemán y en otra francés, incluso italiano o reto-romanche. No se comen la olla con que si son más o menos suizos o si en realidad pertenecen al cantón de Berna, Valais o a los Alpes Grisones. Y, por si fuera poco, el país funciona… tuvieron un conato de guerra civil en el XIX por cuestiones religiosas (mayoría protestante, los católicos se sentían excluidos y quisieron escindirse de la confederación, pero, tras una pequeña bronca, se decidió hacer una república laica, para no herir susceptibilidades). Como veis, si se quiere, se puede, aunque se hable distinto idioma y la liturgia sea distinta… Ay, la ardiente sangre ibérica… ¿Por qué la palabra consenso cuesta tanto traducirla?

Por otro lado, y animada por mi éxito en el examen, me he defendido bastante bien en francés -¡les entendía!-. Lo del alemán es otra historia. Leído te podías hacer una idea… salvo cuando se trataba del menú de un restaurante. Ayer nos reímos como locos porque nos dieron la carta de un restaurante en alemán integro… entre que la comida no nos es familiar y la lengua menos, nos dio por partirnos. El camarero flipó, pero al final pareció divertido… Al final pedimos -más o menos-, pero no queda claro si lo que pedimos era lo que realmente pensábamos…

The hills are alive with the sound of music
Unos paisajes de quitar el hipo. Nieve en el mes de julio (montes por encima de los cuatro mil metros), glaciares, cascadas, ríos cristalinos… Esto último me tiene sumamente acomplejada. Ríos en los que la espuma no es por el detergente que contienen… Lagos de aguas turquesas rodeados de montes verdes y enormes montañas… De caer la baba. Nos hemos hartado a hacer fotos, ya las iré poniendo.

E=mc2
Parte del viaje tenía finalidad científica. Aparte de ver la casa de Einstein en Berna, donde escribió la teoría de la relatividad especial o restringida en 1905 (aunque no llegamos a ver la oficina de patentes donde ganaba el dinero para pagar el alquiler), estuvimos en el CERN, un laboratorio de física de partículas donde están construyendo un acelerador de protones para descubrir, entre otras cosas, aspectos del origen del universo. La verdad es que la explicación estuvo en inglés y a pesar de esto y del contenido, me pispé, salvo un par de momentos, pero por motivos epistemológicos, que luego me rellenaron. Así que, en el momento, me enteré de todo. Ahora no sé si sabría repetirlo. Después de ver el tubo en construcción (a 100 metros de profundidad) estuvimos en el museo científico, donde pude jugar con las distintas instalaciones: mi pequeño aprendizaje es, en efecto, de contenido electromagnético; además, ha crecido mi interés por la ciencia (no hay como entender las cosas para que te gusten).

Sobre los suizos
Yo pensaba que los suizos eran más estirados que el palo de una escoba, pero no hay nada como viajar para reducir los estereotipos. Son educados; si te ven perdido, te ceden el paso aunque tengan la prioridad.

Una tiende a pensar que tienen más preparación que el españolito medio. Ayer vi una escena que me dejó petrificada: un hombre cayó al suelo con una crisis cardio-respiratoria. Una chica lo puso en posición, le hizo masaje cardiaco (impactante), le trajeron un ventolín, pero no sé si llamaron a la ambulancia. Yo me fui -después de mirar, pero los suizos también se quedan mirando, si pueden: no creáis que el cotilleo es sólo deporte patrio- porque si tenía éxito, estupendo, y no había nada que ver; si no lo tenía, la verdad es que me daba corte estar ahí mirando, y el hombre, sin vida… Era obsceno quedarse fisgando la muerte de un desconocido. Pero según me alejaba -con cierta culpa, por haber sido incapaz de hacer otra cosa que mirar- me pregunté si los suizos estaban mejor preparados que nosotros ante una emergencia así, o si simplemente aquel hombre tuvo la inmensa potra de toparse con una médico o estudiante de medicina. Por no quedarme, nunca lo sabré.

La ley de Murphy + el corolario de Juan Sebastián Elcano

Vayas donde vayas, el tipo más hortera, patoso o impresentable que te encuentres, será de tu mismo país, región o ciudad.

Berna, foso de los osos, 27 de julio de 2006
En Berna hay un foso con osos, que son la mascota de la ciudad. Hay tres, y hoy hemos ido a verlos; yo tenía muchas ganas, pero al verlos ahí, me ha dado mucha pena. La verdad, como diría Miss Piggott, son unos animales muy guapos (aunque con unas zarpas del tamaño de mi mano: un guantazo con esa garra y esa fuerza, y adiós a la vida).

Había un grupito dándoles de comer, ¿y de dónde eran? ¡¡¡De España!!! Di que sí, dándole al oso de ese grupo alimenticio conocido por chucherías, esto es, dulces con procesamiento industrial. (Por un momento, yo pensé que le estaban echando tapones de plástico). En eso, el cerebro de la banda, dice, levantando la bolsa de plástico: si le echamos la bolsa, se la come. Me ha entrado un cabreo que todavía me dura. ¿Será subnormal, el tío? Al margen de que no se debe dar de comer a los animales de zoo o exhibiciones como ésta, no creo que ese tipo de comida -por llamarla algo- sea lo más recomendable. Suerte que los osos son animales con un organismo preparado para la carroña y los vegetales, por lo que su hígado dará buena cuenta de las chuches de la troupe, pero me ha dado mucha pena ver a un animal tan hermoso como ese oso del que se burlaba (hola, me llamao Yogui) un anormal sin la menor idea de cómo comportarse. Claro, cuando le he visto hacer el necio, me he acordado del chiste de mente superior domina mente inferior, pero vamos, que el cabreo ha dado para mucho.

Evidencias posteriores han dejado claro que venía en grupo organizado, lo que sin menoscabar a dichos grupos, se ha explicado perfectamente: ¿podría tamaño gilipollas subsistir solo lejos de su barrio?

¿El consuelo? El oso tiene un veterinario que le cuide la dolencia; el semisubnor pencará con su tontería toda su vida.

Hay dos cosas infinitas: la estupidez humana y el tamaño del universo, y no estoy seguro de lo segundo.
ALBERT EINSTEIN

La llegada a la dura realidad nacional
La verdad, se me ha hecho corto. Me ha encantado Suiza, y ya hemos pensado nuevas variantes para ir (por Zurich y conocer el este, por ejemplo). Ha sido una agradable sorpresa, y no pensaba disfrutar tanto.

Me he regalado mi tradicional perfume del duty free: Lovely prism de Givenchy, el nombre es cursilísimo, pero me encanta como huele, y me ha salido a 38€ el bote de 50 ml, que es lo que cuesta este tipo de caralladitas.

Pero ha sido llegar al Prat, y topar de frente con la realidad: huelga de celo del personal de tierra de Iberia, que tienen un contrato con mi aerolínea para vaciar equipajes. Una hora para recoger la maleta. El personal de Swiss (por lo demás, una línea muy buena) parapetada en su chiringuito para que no se lo comiera la masa. Al final, he puesto una reclamación a Swiss (para que ellos se entiendan con Iberia), dejando claro que cualquier otro aspecto del viaje había sido plenamente satisfactorio. También se lo he dicho a la chica (¿me estará convirtiendo mi trabajo en atención al cliente en alguien considerado?), y a casa de vuelta…

Dos de fantasmas

Fantasmas académicos
La semana pasada estaba tan nerviosa pensando en el accidente, que apenas me dio para ponerme nerviosa con los exámenes de la Autónoma. Casi mejor, porque dudaba de mi francés y de mi inglés como en mi vida. Así que, cuando hoy he mirado mi calificación, me ponía en cualquier posibilidad: he aprobado.Ahora queda lo más divertido: esperar a que me admitan. Porque de la opción de inglés (que es la mía) sólo pueden pasar 15; un poco como en Los inmortales, pero con más gente. Y el criterio de selección es la media de las notas del primer ciclo. Y ahora es cuando me acuerdo de lo poco que estudié (salvo algunas, que me partí el lomo), y me imagino que mis padres piensan te lo dije, aunque probablemente no lo pongan aquí. Así que si sólo hay 14 con mejor media que la mía (que es un 6), paso. Y si, no a esperar que unos cuantos al final no puedan matricularse.

En fin, lo que sea, sonará. Seguiré informando.

Fantasmas de aeropuerto
Hace ya dos años y medio, iba a viajar a Viena al bautizo de Jordi, ahijado del Barbas. Llegué al aeropuerto a las siete de la mañana o así, y ahí, en el pupitre de Lufthansa, me dice el chico amablemente: no hay billete, acuda a la ventanilla. ¿Qué? Sudores fríos. Y encima estaba sola, por lo que me tenía que aguantar los nervios.

Llego a la ventanilla, y el tal Oscar, con esa amabilidad de oficio que gastan en Lufthansa (y que, cuando estás agobiada, es un bálsamo) me dice que, en efecto, el billete no se ha generado, que puedo comprar otro o quedarme en tierra, opción por la que me inclino. Llamo el Barbas a deshoras (él, como padrino, está en Viena) y le informo de la situación y, tras dar las gracias a Oscar hecha un mar de lágrimas, cogí el bus y me volví a mi casa.

Estuve sola todo el finde explotando mis dotes para el melodrama, y el domingo fui a esperar al Barbas al Prat (en transporte público, aún no teníamos carro).

EXPLICACIÓN:
La agencia, una de ésas de internet, como no habíamos enviado un fax validando el pago del billete (superior a 600€ contando los billetes de ambos), no generaron el mío. Todavía estoy esperando a que me avisen.

Unos meses más tarde, nos íbamos a Grecia. Era el viaje soñado del Barbas, aunque a mí también me apetecía. En esta ocasión, la aerolínea escogida era Alitalia. Llegamos a una hora en la que no estaban puestas ni las calles, y nos pasó algo parecido: no estaba generado el billete. Vamos a la ventanilla, y la señora, ya madurita, nos echa la bronca por no haberlo comprobado antes. Como diría la otra, alucinemos pepinillos. Con la experiencia arduamente adquirida, me tocó discutir con la señora: ya sé que no lo hemos comprobado, ahora díganos cómo remediarlo. La madonna italiana se achantó y se pringó, como una buena madre mediterránea (primero te chorrea y luego pierde el culo). Nos íbamos pagando el siguiente vuelo -aunque se tiró el pisto y nos metió en el tempranero- y volvíamos un día después de lo programado, y pasando un ratito en Roma.(Cap problema! ¿Un día más? Tan ricamente). No había mucha diferencia en cuanto a coste, a pesar de que era para ese mismo día.

EXPLICACIÓN:
Mi querido PC, un Pentium II, era tan lento, que se nos acabó la sesión en Alitalia, y nosotros creímos que lo habíamos comprado, pero no era así (tampoco estaba tan bien la web como para informarnos…)

Ahora, cada vez que compramos un vuelo, lo compruebo cincuenta veces en la web, por teléfono o en la oficina de ventas del aeropuerto. No ha vuelto a ocurrirme.

Sin embargo, hace unas horas me di cuenta de que no habíamos comprobado los de mañana: nos hemos lanzado a la aerolínea, y SÍ, está generadísimo, radiante porque mañana, a las 9 de la mañana, partamos rumbo a la Confederación Helvética.

¡En efecto! ¡Me voy de vacaciones! Una semana rodeada de suizos (como si trabajara en una pastelería). Ya os contaré y os mostraré a partir del viernes que viene…

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