Sé que suena raro decirlo, pero esta trilogía me trae muchos (y buenos) recuerdos, y una o varias moralejas: no se puede escupir hacia arriba. ¿Que de qué hablo? Mmmm. He aquí una historia personal con final feliz.
Cuando el señor Peter Jackson empezó con el tema este de anillos y señores, yo pensaba que vaya por dios, que la iba a ver Rita… Yo había intentado leerme el tochete a instancias de mi hermano mayor cuando tenía 14 ó 15 años dejándolo antes de que se cruzaran con Bombadil; mi hermano era -es- un flipado de todo este mundo tierramediano, y, la verdad, yo era totalmente ajena. Fui a ver la peli a los Ideal llena de escepticismo. Quizás ayudó el efecto odorama, porque se me sentó a mi vera una chava que olía como un orco (su desodorante la había abandonado antes de salir de Orthanc), pero me enganché al rollo. Que me perdonen tantos y tantas, pero a veces una imagen vale más que mil palabras.
De repente, no podía esperar a ver lo que pasaba después; un amiguete del curro, en el ajo también, me daba información con cuentagotas, y un día no pude aguantar más y empecé con El hobbit, un divertimento que hizo Tolkien para sus niños y en el que un hobbit, Bilbo, encuentra un curioso anillo. Lo que a los 15 no hubiera entrado ni con calzador, pasó a los 27 en un suspiro. El siguiente paso era obvio: leerme, ahora sí, el tocho. Tochísimo, que mi hermano tenía los tres volúmenes en uno. En una semana cayó entero. La verdad, me dio pena acabármelo, fue como despedirme de viejos amigos.
Mi nombre de guerra era Elanor Tuk, nombre asaz hobbit, mi especie favorita en Arda. Entré, por supuesto, en la comunidad (el viejo Poney Pisador), donde he pasado ratos fabulosos con gente muy interesante (la verdad, aunque ahora nos prodiguemos tan poco, no tengo más que buenos recuerdos de aquellos días). Un buen día, Mithrandir y yo pasamos de los privados al messenger, y de ahí a quedar… Antes de que acabara el año, me vine a vivir con él a Sant Cugat del Vallès, Barcelona, desmontando tres juramentos que yo había hecho para la eternidad (día más o menos):
- Nunca me leeré El señor de los anillos. Ahora digo: si lo sé, me lo leo antes.
- Nunca me liaré con nadie por internet. Nooo. Yo veía las que salían en El diario de Patricia que tenían un novio por internet al que no habían visto nunca, y la vergüenza ajena me hacía abominar de esa manera de conocer gente.
- Nunca me liaré con un latino. Había chateado con alguno y conocía su fama de machistas, pero, como me dijo mi amiga Silvana: hija, los españoles son iguales. Ahora tengo un novio mexicano que, aparte del carro de cultura que trae consigo, trabaja en casa más que yo misma (los estereotipos son una chorrada, vaya).
Por lo que, cada vez que veo la citada trilogía de El señor de los anillos, no me queda otra que sonreír, porque gracias a esa peli, derribé ciertos estereotipos y encontré una joya no disponible en establecimientos del ramo…
Categoria: Cinemascope, Literhartura, Su-b-sanadas,

9 respuestas hasta el momento ↓
Mikel de Tellagorri // Lunes, Diciembre 19, 2005 a 2:14 pm |
El poder de John Ronald Reuel no ha de ser despreciado.
)) Ahora bien, aunque me gusta que me encanta La Trilogía, convengo con tu hermano que hay fallos clamorosos que a los ortodoxos nos duelen (desde Tom Bombadil hasta la batalla final) o nos irritan (Gimli, el arco de repetición élfico, elfos fuera de sitio…). Pero en fin, gracias a las pelis nuestra labor de proselitismo para la causa es más fácil. Tú eres un ejemplo. 
P.S.: Recuerda el refrán “Nunca digas que de éste agua no beberé o que éste cura no es mi padre”
Tu idolo // Lunes, Diciembre 19, 2005 a 2:49 pm |
“Nunca digas de éste agua no beberé, ni éste cura no es mi padre, ni esta polla no me cabe”
rochem // Lunes, Diciembre 19, 2005 a 5:05 pm |
pues a riesgo de que me apedreeis, tengo que declararme impermeable al mundo tolkien, lo mas que he hecho es intentar leerme “Hobit”, un par de ocasiones y no he conseguido pasar del primer capitulo…
bicharraco // Lunes, Diciembre 19, 2005 a 7:25 pm |
Si es que los mexicanos tenemos un “no se qué, que qué se yo”, jeje. ¿O no, mi Su?
;-P
SALUDOS
Mikel de Tellagorri // Lunes, Diciembre 19, 2005 a 7:55 pm |
Ídolo, una amiga mía terminaba el refrán con “por que con paciencia y saliva todo es posible.” Ya ves, lo decimos nosotros y somos zafios y groseros en cambio lo dice una mujer y es hasta gracioso. En fin.
Rochem, tranquilo, nada de piedras. Te echamos al Balrog y punto.
Bicharraco, te confieso que los mexicanos no me gustan nada. Ahora, las mexicanas…
bicharraco // Lunes, Diciembre 19, 2005 a 9:11 pm |
JAJAJA, buen punto Mikel… Éso que ni qué.
Saludos.
Me voy a comer, muero de hambre y tengo que regresar pronto a trabajar.
La Wonder // Martes, Diciembre 20, 2005 a 2:33 am |
Qué lindo lo que te pasó!!!!!. A lo mejor si lo leías antes estabas más férrea y no derribabas la muralla de juramentos… todo llega en su tiempo justo.
Debo confesar que no leí ninguno de los libros de Tolkien, me compré el Silmarillion, se lo presté a la esposa de un amigo de mi marido, y se divorciaron ¿Resultado? Sigo sin leer a Tolkien. Pero admito que imaginación así…. no va a haber otra.
Besos.-
Ernesto de la Serna // Martes, Diciembre 20, 2005 a 1:12 pm |
Sólo diré una cosa:
Hermanita, te lo dije…
rotops // Martes, Diciembre 20, 2005 a 8:00 pm |
Mikel:
En otra versión el final del dicho es, con perdón: con paciencia y con saliva, se la metió el elefante a la hormiga.