The birth-giving of the female donkey

O, en román paladino, el parto de la burra, venir hoy a currar en el bus 9.

Para empezar, últimamente tengo una suerte pésima con este bus, porque se me va en mis propios hocicos. Hay veces que corro a ver si lo cojo, y entonces me acuerdo de toda su filiación hasta el punto anterior al que confluye con la mía -que alguno habrá- y otras me resigno a mi suerte y lo dejo ir sin ira. Hoy se me ha ido sin ira.

Pero ha vuelto en el bus; ya dije en mi inventario de pecados capitales que tengo mala leche, y aquí lo corroboro.

1. Los semáforos de Barcelona están coordinadamente desincronizados, de manera que siempre te pillan en rojo, con lo cual, el tránsito es bastante lento cuando una tiene prisa. Según me enteré este verano, los programó un compañero de estudios del Barbas (el mundo es un pañuelo) que se llama como el pico más alto del mundo (yo siempre hago el chiste de si su hermana se llama Anna Purna, creo que el Barbas se empieza a cansar), pero hoy me estaba acordando del Himalaya al completo, a cuenta de los semaforitos de marras.

2. El carril-bus es uno de los conceptos menos respetados: cualquiera que tenga ganas, puede transitar por ahí, o, por qué no, usarlo de plataforma para aparcar en la acera, como he visto a una hacer hoy, mientras yo rezumaba bilis.

3. Malditas sean las obras de la Zona Franca y el itinerario alternativo. Sé que mis lectores capitalinos o de México DF están ahora mismo desternillándose en el suelo, y que las obras son necesarisísimas, pero es que el itinerario alternativo del autobús 9 es absurdo y estúpido: según sales de la plaza de Cerdá te metes en una calle que te lleva a la de la Energía; pasas una manzana tras la que vuelves a torcer para retomar el paseo de la Zona Franca. Otras dos manzanas, y vuelves a meterte en la calle de la energía. Y, tras otras dos manzanas, llegas por fin a la plaza del nou, te apeas y te vas al tajo. Todo ello aderezado con los malditos semáforos descoordinados por el compañero de estudios de mi Barbas… Los nervios crispados, garantizados.

¿Y por qué tanta devoción por llegar a currar? Por el vil metal: si llego 5 minutos tarde me descuentan la hora entera. ¿No es una razón de peso?

Al final, he llegado a las 15.02, y una vez aquí, he recibido la más dulce de las noticias cuando trabajas: ¡¡¡he cobrado!!!

Categoria: Chamba, Su-b-sanadas, Su’s viajes

Semana del Asalto a Comercios de Cataluña

Llevamos una semanita frenética por estos lares a cuenta de los asaltos en comercios.

A finales de la pasada -creo que el jueves- fue un asalto de película en un supermercado caprabo: un deilncuente habitual secuestró a algunos trabajadores de dicho establecimiento. Afortunadamente, no hubo víctimas mortales, aunque las pobres cajeras, saldrían con un ataque de nervios, como mínimo.

Lo de ayer fue terrible: una familia entera de Castelldefels (Castefa, que dice el otro), que regentaban una joyería (el padre, la madre y el hijo) asesinados por dos atracadores, un veterano y otro novato, que sólo querían hacer mejor caja.

Esta ola de violencia (aunque dicen que Castefa lleva ya rato así) ha sido aprovechada por algunos racistas locales que dicen que los crímenes los cometen los charnegos. (La palabra charnego varía según el hablante excepto en una parte: son inmigrantes, principalmente andaluces y extremeños; para algunos se refiere a los hijos de los inmigrantes; para otros, los inmigrantes que no se quieren integrar, no hablan catalán y demás; hay un tercer grupo que los identifica con los propios inmigrantes: queda claro que son no-catalanes de origen, aunque probablemente nacidos aquí).

Quizás, más que este tipo de apreciaciones racistas y por demás chorras, procedería una reflexión sobre el sistema penitenciario español, catalán o ambos: si el asaltador del caprabo ya había estado en la cárcel y ahora sale con éstas, por un lado, y si uno de los asesinos de Castefa, que había estado en la trena por homicidio, vuelve a las andadas, ¿qué se está haciendo mal? Por supuesto, independientemente de su oscuro origen no-algo…

Categoria: Zoociedad

Lo que hay que oír

Esto de currar en atención al consumidor te depara chirridos de oídos a pares; o eso, u oportunidades de bajarme de la parra y dejar de pensar que las concepciones sobre el mundo de mis clientes son iguales a las mías. Sí, tiene que ver con la concepción de ese pequeño cromosoma Equis que parece que nos diferencia tanto…

El jueves pasado (¿o fue el miércoles?) una mujer que llevaba sin lavadora la intemerata de tiempo, me suelta, sin asomo de rubor: tú que eres mujer, me imagino que me comprenderás. La comprendía, claro, pero no en función de mis gónadas, sino porque llevo 2 años aprendiendo a llevar mi casa, y las coladas son competencia mía; no era ni el momento ni el lugar para debatir cuestión tan peliaguda, y lo dejé correr.

Hoy otro me ha dicho, con menos rubor todavía que la Dama Sin Colada: claro, mi mujer sale de compras, como seguro hace usted… Ojiplática me ha dejado, y eso sin pararme a considerar:

  • a) Si se refería a consumismo puro y duro, en plan las mujeres van de compras por definición, es su hobby y su alfa y omega en la vida.
  • b) Hacía la compra, que es lo propio en una ama de su casa.

De todos modos, y visto el alto nivel de impertinencia que suena por estas líneas, no son, desde luego, los comentarios que más me han molestado desde que estoy aquí…

Categoria: Chamba, EquisEquis

Novatadas en la Marina

Veo las escenas grabadas por un miembro de la Marina británica, donde se insta a los novatos a pelear desnudos -con el frío que se presume en las islas- con una especie de tubos en los brazos; uno de los dos objeta, y un superior, vestido de cirujano, le pega una somanta que lo deja inconsciente. Lo que no vemos son las sesiones de picana eléctrica (descargas en los genitales, técnica utilizada por los torturadores uruguayos, chilenos, argentinos en los setenta), de salto por ventana en caída libre y de arrastrarse por las zarzas. No tengo tanto estómago para verlo, pero pensarlo e imaginarlo es peor.

Y después viene el meditar sobre ello:

Primero: pienso en los novatos, en la indefensión tan grande que deben de sentir. Y me pregunto hasta qué punto encuentran lógico que se los maltrate de esta forma, si realmente consideran que eso es parte de su adiestramiento, o si les parece que no es otra cosa que tortura, aunque se la llame de otra manera.

Segundo: pienso en los veteranos: en qué piensan cuando tratan así a otra gente. ¿En saciar cierta ansia de poder sádico? Y me pregunto si piensan que es el anonimato del rebaño lo que los protege, o si se trata de cierto código de honor -que Chris Ryan se ha saltado-.

Tercero: si estos tíos son los que han defender el mundo libre contra los antidemócratas, estamos aviados, porque son perfectamente equiparables a aquellos de quienes quieren liberar a la Humanidad. ¿Qué queda esperar de alguien que abusa de una persona en inferioridad de condiciones?

Cuarto: esto no es exclusivo de la Marina británica: justo después de estas imágenes, vimos a la US Air Force grabando en el pecho de los novatos la insignia de paracaidista por métodos poco ortodoxos. No me creo que los soldados de los demás países sean los más peores y los nuestros perfectamente intercambiables con las monjas del convento de clausura más próximo, sino que se da en mayor o menor medida en cualquier ejército.

Quinto: En parte, se debe al gregarismo y a la protección de la masa que proporciona el hacer las novatadas en grupo. Desde luego, me da mucha tristeza que pasen cosas así: es el tradicional matonismo, el que ahora se ha extendido a las escuelas (ver caso Jokin) o a ciertos trabajos en la forma más refinada del mobbing. Aunque, haciendo caso a mi padre, no es que se haya extendido, es que siempre ha existido, aunque sin nombre en gerunding de por medio: la parte más amarga de la esencia sociable del ser humano es que a veces no se usa para progresar, sino para amargar al más débil.

Sexto: Recomiendo, al hilo de todo esto, la lectura de La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa. Está en Punto de lectura o en las bibliotecas municipales, por si no queréis gastar. Después de leerlo, os daréis cuenta de que todo se repite…

Categoria: Literhartura, Zoociedad

La increíble Ada Augusta Lovelace

A veces, cuando hago las efemérides, me encuentro personajes increíbles, fascinantes, muy interesantes. Hoy es uno de esos días: tal día como hoy, en 1852, falleció Ada Lovelace, hija legítima de Lord Byron (cono Annabella Millbanke Byron) y señora de William King, conde de Lovelace. Como esto no es una página de cotilleos de la realeza y la nobleza -entre otras cosas, porque soy republicana-, no tengo más remedio que contaros lo que dio esta buena mujer a la humanidad.

A los dos meses de su nacimiento (el 10 de diciembre de 1815), su padre se fue a conocer el mundo clásico, y nunca lo conoció en persona. En 1835 se casó con el noble ya citado.

Siguió estudios particulares de matemáticas y ciencias teniendo, entr eotros tutores, a Augustus de Morgan (autor de las leyes de De Morgan, y catedrático de la Universidad de Londres).

Desde joven trabajó con Charles Babbage, al que se considera padre de la computadora. Su relación con éste último empezó al visitar su taller a temprana edad. Babbage estaba muy impresionado con la manera en que ella entendía su computador para el que escribió un “plan” describiendo los pasos que permitirían calcular los valores de los números de Bernoulli, que se calculan de forma recursiva a través de bucles y/o subrutinas, aportando conceptos tan familiares en un lenguaje de programación: un conjunto de instrucciones que permiten que otras se repitan.

Ada publicó en 1843 una serie de notas sobre la su máquina analítica de Babbage, que nunca llegó a construirse, si bien firmó con sus iniciales A.A.L. por miedo a ser censurada por ser mujer. La máquina analítica sólo puede dar información disponible que ya es conocida: no puede originar conocimiento. Ada Byron se llamó a sí misma analista, un concepto realmente moderno para la época.

Durante muchos años se la consideró una mera transcriptora de las notas de Babbage, quien ya había dejado establecido que ella era su intérprete. Sin embargo, recientes investigaciones demuestran la originalidad de su punto de vista sobre las instrucciones necesarias para el funcionamiento de la máquina analítica.

Hoy por hoy, se reconoce a Ada Byron como la primera persona en describir un lenguaje de programación de carácter general interpretando las ideas de Babbage, pero reconociéndosele la plena autoría y originalidad de sus aportaciones. Si bien muchas mujeres han realizado grandes aportaciones a la informática, sólo Ada Lovelace cuenta con un lenguaje de programación que lleve su nombre: en 1979 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos creó un lenguaje de programación basado en Pascal en honor de Ada Byron llamado lenguaje de programación Ada.

Ada Byron fue una mujer muy adelantada a su época que lamentablemente murió de cancer a la temprana edad de 37 años.

Post-Scriptum: Lo he puesto en la categoría EquisEquis, dedicada a temas de mujer, debido a cierto prejuicio que muchas tienen acerca de que la ciencia y la tecnología no son cosas de chicas; yo estaba convencida de que no es así, y si bien tengo unas cuantas conocidas -y ciberconocidas- que también desmienten este aserto, personajes como Lady Lovelace, entre otros, ayudan a sostener esta tesis.

Categoría: EquisEquis, Urania

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